abcabcabc Retratos de la ciudad en la pintura moderna mexicana | AUGUR ◆ Estudios Visuales
Arte mexicano del s.XX 2

Retratos de la ciudad en la pintura moderna mexicana

Por: Carlos Segoviano.

Emilio Baz Viaud, <i>Autorretrato con camisa azul</i>, 1941,<br />
acuarela y pincel seco sobre cartón, 100 x 65.5 cm.<br />
Museo Virtual Colección Andrés Blaisten.
Emilio Baz Viaud, Autorretrato con camisa azul, 1941,
acuarela y pincel seco sobre cartón, 100 x 65.5 cm.
Museo Virtual Colección Andrés Blaisten.

La obra del pintor Emilio Baz Viaud [1] se caracteriza por ser fundamentalmente retratística, no obstante, llama la atención que en la representación de sus personajes incluyó como fondos algunos escenarios que aluden al ámbito de la urbe moderna; por ejemplo, en su Autorretrato de 1941 se percibe una puerta abierta, a través de la cual es posible ver un balcón con un techo de lámina y a lo lejos un par de edificios de concreto, además de unos árboles. Aunque es mínima la referencia al paisaje citadino y a los materiales de la modernidad, esta obra nos da cuenta de cómo Emilio Baz, por medio de algunas de sus representaciones, nos procuró un retrato de la Ciudad de México.

De hecho, es hacia la década de los años cuarenta, con los procesos de modernización del país, que el espacio urbano comenzó a ocupar un sitio más importante en el imaginario artístico. Sin embargo, existe una importante tradición de obras en referencia a la ciudad que anteceden y son contemporáneas a las pinturas de Baz Viaud. Por tanto, este trabajo se centra en la documentación de diversos escenarios y personajes de la urbe representados en el arte moderno mexicano, para así entender cómo las pinturas de Emilio Baz pueden considerarse dentro de un corpus de representaciones de realismo urbano en México.

La entrada a la ciudad

En la búsqueda de un arte de corte nacional, a finales del siglo XIX comenzó  un redescubrimiento del mundo indígena, a la par de la revaloración del ambiente rural, que alcanzaría su cumbre con la obra muralismo mexicano, no obstante, las artes visuales también dirigieron su mirada al mundo urbano, para dar cuenta de otras imágenes que expresaran la vivencia de la mexicanidad.

Basta con revisar los paisajes de José María Velasco, así como los de Luis Coto, para encontrar que más allá de su gusto por retratar el altiplano central enmarcado por los volcanes, también mostraron cierto interés por representar los avances en el transporte, cual el paso de la locomotora a través del campo, como en el cuadro de Velasco El Citlaltépetl de 1892.  Por su parte, el caricaturista José Guadalupe Posada también dedicó una serie de grabados a la figura de la locomotora, pero relacionada con escenas de accidentes y desastres, en específico el descarrilamiento en el poblado de Temamatla el 28 de febrero de 1895, en el que representó los restos de la locomotora, a los heridos en camillas y a una serie de personas que auxilian, entre ellas el cura que se prepara para ungir los santos óleos.  La cuestión es que estas imágenes tan sólo marcan la “llegada” de la modernidad tanto al paisaje como a las escenas costumbristas.

2. José María Velasco, <i>El Citlaltépetl, </i>1892,<br />
óleo sobre lienzo, MUNAL.
2. José María Velasco, El Citlaltépetl, 1892,
óleo sobre lienzo, MUNAL.
3. José Guadalupe Posada, <i>Descarrilamiento, </i>1895,<br />
grabado
3. José Guadalupe Posada, Descarrilamiento, 1895,
grabado

Pese a que a Diego Rivera se le reconoce más por sus murales de la época posrevolucionaria, que enaltecen las labores y las festividades del pueblo mexicano (como los que pintó en la Secretaría de Educación), anteriormente, en su estancia de 14 años en Europa, Rivera retrató el paisaje urbano parisino, al igual que su maestro de la Academia de San Carlos, Félix Parra.

4. Diego Rivera, <i>Nuestra Señora de París, </i>1909,<br />
óleo sobre lienzo, 144 x 113 cm. MUNAL.
4. Diego Rivera, Nuestra Señora de París, 1909,
óleo sobre lienzo, 144 x 113 cm. MUNAL.
5. Diego Rivera, <i>Paisaje de París, </i>ca. 1913,<br />
lápiz sobre papel, 33.4 x 25.8 cm.<br />
Museo Casa Diego Rivera, Guanajuato.
5. Diego Rivera, Paisaje de París, ca. 1913,
lápiz sobre papel, 33.4 x 25.8 cm.
Museo Casa Diego Rivera, Guanajuato.

Al llegar a Montparnasse, Diego se dio tiempo de pintar al aire libre a las orillas del Río Sena; de esa época data la obra Nuestra Señora de París (1909) en donde justo representó a la Catedral de Notre-Dame y sus edificios aledaños entre la bruma, con clara influencia de Turner y Monet, además de que en primer plano se percibe el humo de un barco de vapor y una serie de barriles que dan cuenta de la labores marítimas. Por otra parte, en un estilo que recuerda los paisajes de Cézanne -a través de la superposición de planos- Diego Rivera elaboró desde su estudio en Montparnasse, un Paisaje de París en donde retrató diversas habitaciones y negocios.

Hacia 1913, Rivera se encontró con otros artistas mexicanos que residían en la capital francesa, como si fuera una especie de reunión entre antiguos alumnos de la Academia de San Carlos: el Dr. Atl, Ángel Zárraga, Roberto Montenegro, Ernesto García Cabral y Adolfo Best Maugard, quien había sido comisionado para realizar copias de objetos arqueológicos mexicanos en museos franceses.[2] Rivera retrató a Maugard como un dandy de elegante figura alargada que se contrapone al paisaje urbano a sus espaldas, donde destaca la locomotora en movimiento, que expide un humo que se confunde con el que arrojan las chimeneas de las fábricas, además de la presencia de la Rueda de la Fortuna que gira al fondo, la cual parece aludir a la construida con motivo de la Exposición Universal de París en referencia a los avances de la época.

El propio Best Maugard se autorretrataría hacia los años veinte, cuando precisamente había desarrollado su método de dibujo que intentaba integrar elementos del arte prehispánico y popular a las manifestaciones modernas, lo cual es apreciable en la “ingenuidad” de las formas y el uso de colores vibrantes con que se retrató. Detrás del telón de fondo destaca la presencia de la hilera de postes de alta tensión y el avión que refieren a los cambios que introdujo la modernidad.

6. Diego Rivera, <i>Retrato de Adolfo Best Maugard, </i>1913,<br />
óleo sobre lienzo, 226.8 x 161.6 cm. MUNAL.
6. Diego Rivera, Retrato de Adolfo Best Maugard, 1913,
óleo sobre lienzo, 226.8 x 161.6 cm. MUNAL.
7. Adolfo Best Maugard, detalle <i>Autorretrato, </i><br />
1923, óleo sobre cartón, 214 x 121 cm. MUNAL.
7. Adolfo Best Maugard, detalle Autorretrato,
1923, óleo sobre cartón, 214 x 121 cm. MUNAL.

El sistema de Best Maugard se desarrolló principalmente en las Escuelas al Aire Libre fundadas por Alfredo Ramos Martínez, donde los nuevos alumnos e incluso artistas que ya habían salido de las academias, desarrollaron un arte de corte naïf con tonalidades intensas, como el caso del paisaje urbano titulado la Casa roja de Rosario Cabrera, quien tras estudiar en San Carlos, pasó por la Escuela al Aire Libre de Chimalistac y posteriormente fungió como directora de la de Coyoacán. [3] No obstante, cabe señalar que fue la figura de Abraham Ángel, quien desarrolló un estilo que combinaba a la perfección la frescura de las formas con vibrantes y sutiles cromatismos, cual es el caso del Paisaje Tepito, donde reprodujo el popular barrio, que en ese entonces era un límite de la ciudad y por tanto, expresa el cambio entre el espacio rural y el incipiente desarrollo del emplazamiento urbano, sobre todo por la pequeña presencia del cableado eléctrico que le da a la imagen un ligero aire de paisaje citadino.

8. Rosario Cabrera, <i>Casa roja, </i>1926, óleo sobre lienzo,<br />
60 x 50 cm. Museo Virtual Colección Andrés Blaisten.
8. Rosario Cabrera, Casa roja, 1926, óleo sobre lienzo,
60 x 50 cm. Museo Virtual Colección Andrés Blaisten.
9. Abraham Ángel, <i>Paisaje Tepito, </i>, 1923,<br />
óleo sobre cartón, 42.2 x 54 cm.<br />
Hood Museum of Art, Darmouth College.<br />
9. Abraham Ángel, Paisaje Tepito, , 1923,
óleo sobre cartón, 42.2 x 54 cm.
Hood Museum of Art, Darmouth College.

10. Manuel Rodríguez Lozano, <i>Retrato de Salvador Novo,</i><br />
1924, óleo sobre masonite, 121 x 91 cm. MUNAL.
10. Manuel Rodríguez Lozano, Retrato de Salvador Novo,
1924, óleo sobre masonite, 121 x 91 cm. MUNAL.

La figura que junto a Best Maugard influyó fundamentalmente en Abraham Ángel para desarrollar un estilo que privilegió la forma de pintar de las artes populares, fue Manuel Rodríguez Lozano, que en el Retrato de Salvador Novo elaboró una escena propiamente urbana en la que plasmó la figura estilizada del cronista de la ciudad como eje central de la composición; Novo aparece situado dentro de un carro que en su trayecto nocturno nos permite ver el encuentro de la luz lunar con la eléctrica al paso de algunos transportes y peatones, como uno de los primeros retratos pictóricos de la vida moderna de la Ciudad de México. Por el paisaje y la figura en primer plano, el cuadro de Lozano se asemeja bastante a los retratos de Baz Viaud, algo que no sorprende al saber que Lozano fue su maestro, así como de otros artistas como el mencionado Abraham Ángel, a la vez de Julio Castellanos, Agustín Lazo y Francisco Zúñiga.

Otra imagen de la ciudad desde un móvil, es El camión ejecutado por Frida Kahlo donde retrató a diversas clases sociales -un ama de casa, un obrero, una madre indígena, un “gringo” y una muchacha, posiblemente un autorretrato- mientras ocupan el transporte que se dirige a Coyoacán, el cual transita frente a una fábrica situada junto a la pulquería La Risa.

Frida Kahlo también realizó otras obras donde pintó elementos de la modernidad como en su autorretrato, El tiempo vuela, donde la presencia de un avión y un reloj contrastan con la joyería prehispánica que porta Frida dentro de un en espacio teatral, por las amplias cortinas que la circundan. De forma similar, otros artistas entre los que destacan Rufino Tamayo y María Izquierdo, representaron una serie de naturalezas muertas con objetos modernos, insertos en ambientes con un halo de misterio, que recuerdan las obras metafísicas de Giorgio de Chirico; por ejemplo, en Los fumadores, vemos unos maniquíes con tabaco en boca, que representan a Tamayo e Izquierdo, separados por una gigantesca bombilla eléctrica y una sandía.

11. Frida Kahlo, <i>El camión, </i>1929, óleo sobre tela, 25.8 x 55.5 cm. Museo Dolores Olmedo.
11. Frida Kahlo, El camión, 1929, óleo sobre tela, 25.8 x 55.5 cm. Museo Dolores Olmedo.

12. Frida Kahlo, <i>El Tiempo vuela, </i>1929, óleo sobre masonite,<br />
77.5 x 61 cm. Colección de Antony Bryan.
12. Frida Kahlo, El Tiempo vuela, 1929, óleo sobre masonite,
77.5 x 61 cm. Colección de Antony Bryan.

13. Rufino Tamayo, <i>Los fumadores, </i>1931,<br />
óleo sobre tela. 49,5 x 65 cm.<br />
MUNAL.
13. Rufino Tamayo, Los fumadores, 1931,
óleo sobre tela. 49,5 x 65 cm.
MUNAL.

En otro flanco, desde la euforia por la estética de la máquina propugnada por los futuristas, los poetas estridentistas elaboraron piezas donde el canto a la ciudad fue un elemento central; de ahí que obras literarias como Andamios Exteriores de Manuel Maples Arce fueran ilustradas por artistas plásticos cercanos al movimiento estridentista como Alva de la Canal, Leopoldo Méndez o Fermín Revueltas, quienes se interesaron por realizar paisajes propiamente urbanos, al dar prioridad al retrato de los edificios desde los que se percibe tanques de agua, postes de luz y cables telegráficos.

En su estancia en Estados Unidos, los muralistas mexicanos se vieron seducidos por la estética de la máquina, pero a la vez, se disgustaron por el maltrato a los trabajadores, sobre todo, cuando se piensa que viajaron a la Unión Americana posterior a la crisis del 29. Basta con recordar obras como Los desempleados de Orozco, Fondos congelados de Rivera o Mitin obrero de Siqueiros para dar cuenta de las condiciones laborales en el mundo industrial, sin embargo, los retratos más críticos de la sociedad americana quizá los plasmó en sus pequeños cuadros Frida Kahlo como en  Allá cuelga mi vestido, donde su identidad plasmada a través de su huipil, pende de los trofeos de la modernidad norteamericana.

14. Fermín Revueltas, <i>Andamios Exteriores, </i>1923,<br />
acuarela sobre papel, 26.5 x 32.5 cm. MUNAL.
14. Fermín Revueltas, Andamios Exteriores, 1923,
acuarela sobre papel, 26.5 x 32.5 cm. MUNAL.
15. Frida Kahlo, <i>Allá cuelga mi vestido, </i>1933,<br />
óleo y collage sobre masonite, 46 x 50 cm.<br />
Hoover Gallery, San Francisco.
15. Frida Kahlo, Allá cuelga mi vestido, 1933,
óleo y collage sobre masonite, 46 x 50 cm.
Hoover Gallery, San Francisco.

Otra obra crítica de Kahlo de la misma época es el Suicidio de Dorothy Hale que muestra a una actriz que ante el fracaso laboral y la imposibilidad de mantener una vida de lujos, decide acabar con su vida aventándose desde un rascacielos, paradójicamente, símbolo del progreso alcanzado por la sociedad industrial. La mención a esta obra radica en que Emilio Baz también pintó una Suicida que decide terminar con su existencia al aventarse desde la azotea de un edificio, en la cual se ve a un hombre con los brazos en alto, que en primer instancia parecía que la ha empujado, pero en realidad, su expresión la motiva el susto de ver aquel acto, además de que la carta que cae junto a la mujer detalla que no culpa a nadie por este fatal evento.

16.Frida Kahlo, <i>El suicidio de Dorothy Hale, </i>1938,<br />
óleo sobre masonite, 60.4 x 48.6 cm.<br />
Phoenix Art Museum.
16. Frida Kahlo, El suicidio de Dorothy Hale, 1938,
óleo sobre masonite, 60.4 x 48.6 cm.
Phoenix Art Museum.
17. Emilio Baz Viaud, <i>La Suicida, </i> 1952,<br />
acuarela y pincel seco, 42 x 29 cm.<br />
Museo Virtual Colección Andrés Blaisten.
17. Emilio Baz Viaud, La Suicida, 1952,
acuarela y pincel seco, 42 x 29 cm.
Museo Virtual Colección Andrés Blaisten.

La imagen más completa de la urbe capitalina vendría del pincel de Juan O´Gorman quien retrató a La ciudad de México desde el monumento a la Revolución, regalándonos un documento que da cuenta de los cambios de la capital con el paso del tiempo, desde la imagen del famoso plano de Alonso de Santa Cruz que representa el sitio en el siglo XVI hasta la presencia de la escultura virreinal del caballito -actualmente emplazada en otro lugar- rodeada de automóviles y de edificios funcionalistas.

18.Juan O´Gorman, <i>La ciudad de México, </i> 1949, temple sobre masonite, 66 x 122 cm. Museo de Arte Moderno.
18.Juan O´Gorman, La ciudad de México, 1949, temple sobre masonite, 66 x 122 cm. Museo de Arte Moderno.

Los personajes y lugares de la bohemia urbana

19.Ramón Alva de la Canal, <i>Café de Nadie, </i>ca. 1924,<br />
óleo y collage sobre lienzo, 78 x 64 cm. MUNAL.
19.Ramón Alva de la Canal, Café de Nadie, ca. 1924,
óleo y collage sobre lienzo, 78 x 64 cm. MUNAL.
20.Frida Kahlo, Apuntes para <i>Pancho Villa y la Adelita </i>,<br />
ca. 1926, lápiz sobre papel, 21 x 28 cm.
20.Frida Kahlo, Apuntes para Pancho Villa y la Adelita ,
ca. 1926, lápiz sobre papel, 21 x 28 cm.

El tema de la ciudad vino acompañado de la representación de la bohemia nocturna, con lo que quedaron plasmados lugares de concurrencia de los artistas, en especial, el retrato colectivo que elaboró Ramón Alva de la Canal en relación al grupo estridentista. En el antes conocido Café de Europa y rebautizado como Café de Nadie aparece al centro Manuel Maples Arce con un saco azul, a su derecha un rostro de rasgos sintéticos que corresponde a Germán List, mientras que la cabeza con anteojos es Salvador Gallardo, el del copete es Arqueles Vela y el hombre fumando una pipa es un autorretrato de Alva de la Canal. También Frida Kahlo se autorretrató en un café bohemio concurrido por un círculo de intelectuales, donde puso de manifiesto su desenvoltura como mujer que se sitúa a la par de sus colegas masculinos, en tiempos de la lucha armada como lo declara la imagen de los revolucionarios del fondo.

21. José Clemente Orozco, <i>La hora del Chulo,</i><br />
1915, acuarela sobre papel,<br />
Museo de Arte Carrillo Gil.
21. José Clemente Orozco, La hora del Chulo,
1915, acuarela sobre papel,
Museo de Arte Carrillo Gil.

La vida nocturna permitió que los pintores mexicanos encontraran un nuevo modelo de feminidad a través de la imagen de las prostitutas, particularmente visible en aquella serie de 1915, la Casa del llanto de José Clemente Orozco; por su trazo y la intensidad de los colores, las acuarelas de Orozco dan cuenta de la agitación y condiciones sórdidas de las mujeres que se desenvuelven en este medio.

Otros artistas representaron la figura de las prostitutas, con cargas moralizantes sobre su papel de mujeres fatales que sólo utilizan a los hombres, tal es el caso de Aquellos tres vicios de Francisco Díaz de León que muestra al juego, la bebida y las mujeres como símbolos de perdición.

Por su parte, Manuel Rodríguez Lozano representó a una prostituta en una pose pesimista, pues aunque no se muestra la vida que lleva La Ramera, expresa el hastío que ésta le produce. De manera semejante, su alumno Emilio Baz Viaud, también pintó la figura de una prostituta desilusionada En el cuarto de hotel, en el cual se ve a un cliente arreglarse tras el acto sexual, mientras que en primer plano aparece la figura de la mujer afligida. Aunque semejante a la obra de Lozano, parece más bien que Baz Viaud ha absorbido el lenguaje de la pintura del realismo urbano norteamericano, en especial de Edward Hopper, creador a quien Baz debió conocer en sus viajes a Nueva York, ya que la prostituta del mexicano, evoca a las figuras alienadas a su destino y carcomidas por un amplio sentido de soledad que pintara el artista norteamericano. [4]

22. Francisco Díaz de León, <i>Aquellos tres vicios</i>,<br />
1940, grabado acuareleado, 7.5 x 6.2 cm. Fondo Díaz<br />
de León, Museo Virtual Colección Andrés Blaisten
22. Francisco Díaz de León, Aquellos tres vicios,
1940, grabado acuareleado, 7.5 x 6.2 cm. Fondo Díaz
de León, Museo Virtual Colección Andrés Blaisten
23.Manuel Rodríguez Lozano, <i>La ramera, </i>1927,<br />
óleo sobre cartón, 70 x 60 cm.<br />
Museo Virtual Colección Andrés Blaisten.
23.Manuel Rodríguez Lozano, La ramera, 1927,
óleo sobre cartón, 70 x 60 cm.
Museo Virtual Colección Andrés Blaisten.
24. Emilio Baz Viaud, <i>En el cuarto de hotel</i>, 1941,<br />
temple y pincel seco sobre cartulina, 34 x 30 cm.<br />
Museo Virtual Colección Andrés Blaisten.
24. Emilio Baz Viaud, En el cuarto de hotel, 1941,
temple y pincel seco sobre cartulina, 34 x 30 cm.
Museo Virtual Colección Andrés Blaisten.

Al sur del centro de la ciudad, hacia la calzada de Balbuena, se extendía una zona roja llena de bares, pulquerías y hoteles baratos, donde la prostitución se desarrollaba ampliamente, como lo registrara en 1934, en La calle de Cuauhtemotzin, el fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson, que captó a un par de prostitutas maquilladas en exceso, asomándose por unas ventanas en espera de algún cliente. El mismo lugar sería representado en 1941 por Emilio Baz Viaud a través de la figura de seis prostitutas vestidas con colores chillantes y enfiladas frente una serie de cuartos numerados, no obstante, lo que más llama la atención es la presencia de dos hombres que en realidad se alejan de las prostitutas en camino hacia el bar Pierrot, es decir, el payaso del “amor incomprendido” hacia la luna. Ello hace pensar como planteara James Oles, que acaso la imagen del hombre que coloca su brazo sobre el hombro del joven, ¿sea señal de otro tipo de “ligues” que se permitían en la zona?

25. Henri Cartier-Bresson, <i>La calle de Cuauhtemotzin,</i><br />
1934, plata sobre gelatina, 20.3 x 25.4 cm.<br />
Fondo Henri Cartier-Bresson.
25. Henri Cartier-Bresson, La calle de Cuauhtemotzin,
1934, plata sobre gelatina, 20.3 x 25.4 cm.
Fondo Henri Cartier-Bresson.
26.Emilio Baz Viaud, <i>La calle de Cuauhtemotzin, </i><br />
1941, temple y pincel seco sobre cartulina, 50 x<br />
37 cm. Museo Virtual Colección Andrés Blaisten
26. Emilio Baz Viaud, La calle de Cuauhtemotzin,
1941, temple y pincel seco sobre cartulina, 50 x
37 cm. Museo Virtual Colección Andrés Blaisten

27. Antonio Ruiz, <i>Verano, </i>1937, óleo sobre<br />
madera, 28 x 34 cm. Colección Secretaría<br />
de Hacienda y Crédito Público
27. Antonio Ruiz, Verano, 1937, óleo sobre
madera, 28 x 34 cm. Colección Secretaría
de Hacienda y Crédito Público

La calle de Cuauhtemotzin de Baz Viaud destaca también por ser una de las pocas imágenes de actividad en plena calle; otro artista que fijó su mirada en estos espacios fue Antonio Ruiz el Corcito quien hiciera crítica social de la vida en la urbe como en su cuadro Verano donde un par de indígenas, posiblemente recién llegados a la ciudad, se sorprenden al mirar un aparador de una tienda donde unos maniquíes con traje de baño simulan estar en una playa; la vitrina acrecienta la distancia social, al mostrarse como una barrera insuperable para la pareja humilde.

Antonio Ruiz también retrató el interior de casas empobrecidas pero envueltas en alusiones fantásticas, tal cual lo expresa su cuadro La Malinche, donde se ve dormir a la histórica intérprete de Hernán Cortés en un paupérrimo cuarto quizá de vecindad, en cuya pared descarapelada figura un rayo que parece que se dirige a la cabeza de la “traidora”. Emilio Baz también representó lugares modestos con la presencia de una serie de infantes de expresión triste como El niño del barco que entre paredes despintadas, sólo es acompañado por una embarcación de papel y la representación realista de un palo apoyado en una pared, que recuerda la atención que pusiera la pintura flamenca en la representación de detalles realistas como en las obras de Peter Christus.

28. Antonio Ruiz, <i>La Malinche (El sueño de la Malinche)</i>, 1939, óleo sobre madera, 29.5 x 40 cm. Colección particular.
28. Antonio Ruiz, La Malinche (El sueño de la Malinche), 1939, óleo sobre madera, 29.5 x 40 cm. Colección particular.

29. Emilio Baz Viaud, <i>El niño del barco, </i>1948,<br />
tempera sobre cartón, 66 x 41 cm.<br />
Colección particular.
29. Emilio Baz Viaud, El niño del barco, 1948,
tempera sobre cartón, 66 x 41 cm.
Colección particular.
30. Emilio Baz Viaud, <i>El hotentote, </i>1941,<br />
acuarela y pincel seco sobre cartulina, 98 x<br />
55 cm. Museo Virtual Colección Andrés Blaisten.
30. Emilio Baz Viaud, El hotentote, 1941,
acuarela y pincel seco sobre cartulina, 98 x
55 cm. Museo Virtual Colección Andrés Blaisten.
31. Fotograma de la película <i>Nosotros los pobres</i>, de<br />
1948, dirigida por Fernando de Fuentes. Aparecen<br />
Pedro Infante y Evita Muñoz en los papeles de Pepe<br />
el Toro y su hija Chachita
31.Fotograma de la película Nosotros los pobres, de
1948, dirigida por Fernando de Fuentes. Aparecen
Pedro Infante y Evita Muñoz en los papeles de Pepe
el Toro y su hija Chachita

Otro retrato de Baz Viaud refiere al espacio de una vecindad; en él representó al artista José Antonio Gómez Rosas en una azotea de adoquines desde la cual se aprecian los tendederos, ventanas, puertas, así como el patio común de la vecindad. La imagen del Hotentote, que era como le llamaban a Gómez Rosas, recuerda por su fortaleza, pero sobre todo por su camisa a rayas, a personajes que comenzaron a aparecer al final de los años cuarenta en películas como Nosotros los pobres (1948) o historietas como La Familia Burrón (1948), que básicamente se centraron en documentar la vivencia de las clases pobres. Sus protagonistas, habitantes de vecindades –Pepe el Toro y Borola Tacuche- superan gran cantidad de dificultades con el fin de conseguir una vida digna, pese a la falta de recursos, a través de su fortaleza e ingenio. De hecho, aunque Gómez Rosas nunca fue considerado un artista de élite, siempre llamó la atención por sus grandes cualidades como ser ambidiestro, crítico de los muralistas y por sus escenografías para fiestas y centros de baile, por lo que al estar representado desde la azotea en picada, parece que Baz deseara afirmar una condición de superioridad del Hotentote, a pesar de la vivienda marginal en que habitaba Gómez Rosas cerca de la Merced. [5]

Por medio de este recuento es posible dar cuenta de cómo el tema de la ciudad, pese a presentarse como secundario en la artes plásticas del México moderno, en realidad se encuentra inserto dentro del gran desarrollo pictórico nacional de la primera mitad del siglo XX, con artistas como Baz Viaud, que revelaron una visión del tema urbano relacionada con el desarrollo de la modernidad y las condiciones de vida en las ciudades.


NOTAS


[1] Emilio Baz Viaud fue un pintor mexicano (1918-1991). Recibió su aprendizaje de su hermano el diseñador gráfico Ben Hur Baz y de Manuel Rodríguez Lozano, cuando estudió en la Academia de San Carlos. Su obra fue elogiada a temprana edad por Diego Rivera y José Clemente Orozco, en especial, por su uso de la técnica del pincel seco (drybrush), con la que logró un gran realismo, en la elaboración de retratos que fueron elogiados por críticos como Margarita Nelken y Ceferino Palencia. Sus representaciones muestran influencia de los maestros del Renacimiento, aunque también incursionó en el realismo urbano y en la pintura abstracta.

[2] Juan Coronel Rivera, Encuentros con Diego Rivera (México: Siglo XXI, 1993), 96.

[3] James Oles, Arte moderno en México (México: UNAM, 2005), 58.

[4] Emilio Baz viajó a Nueva York en los años 30, para visitar a su hermano Ben Hur, que trabajaba como ilustrador de revistas.

[5] James Oles, Arte moderno en México, 123.


BIBLIOGRAFÍA


 

  • Blaisten, Renata. Francisco Díaz de León, 2010, UNAM, RM, China, 157 pp.
  • Blanco, Alberto. Rufino Tamayo. Trayectos, 2012, CONACULTA, México, 207 pp.
  • Coronel Rivera, Juan. Encuentros con Diego Rivera, 1993, Siglo XXI, México, 399 pp.
  • del Conde, Teresa. Herencia y Creación, Museo de Arte Moderno, México, 71 pp.
  • Iturbe, Mercedes, et al. Mexico-New York. Álvarez Bravo, Cartier-Bresson, Walker Evans, 2003, RM, Japón.
  • Lacouture, Felipe, et al. Obras maestras de la pintura. Museos de México, 1983, Planeta, Barcelona, 197 pp.
  • Martín Lozano, Luis, et al. Frida, 2007, Planeta, México, 245 pp.
  • Moreno Villareal, Jaime, et al. Manuel Rodríguez Lozano. Pensamiento y Pintura 1922-1958, 2011, MUNAL, México, 262 pp.
  • Oles, James, et al. Arte moderno en México, catálogo de la Colección de Andrés Blaisten, 2007, UNAM, México.
  • Rivera, Diego, et al. Antonio Ruiz “El corcito”, 2001, Landucci, México, 144 pp.  
  • Rodríguez Prampolini, Ida, et al. México en el mundo de las Colecciones de Arte, 1994, CONACULTA, México, 282 pp.  
  • Segoviano Rodríguez Carlos, Emilio Baz Viaud. Retratos de una época. Tesis de maestría, 2014, UNAM, México.
  • Zurián, Carla. Fermín Revueltas. Constructor de espacios. 2002, INBA, RM, México, 141 pp.

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