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La obra de William Blake en El Diario de los Niños

Por: Cecilia Tentle Arias.

Introducción

El siguiente texto consistirá en el análisis de una serie de litografías que reproducen algunas composiciones elaboradas por el artista inglés William Blake (1757-1827) aparecidas en la revista mexicana titulada El Diario de los Niños. Literatura, entretenimiento e instrucción a lo largo de los años de 1839 y 1840, así como en la proposición de hipótesis acerca del proceso que llevó a la reproducción de estos modelos visuales, desde Inglaterra hasta tierras americanas.

¿Qué fue el Diario de los Niños?

El Diario de los Niños fue una revista literaria publicada  semanalmente durante los años de 1839 y 1840 en la ciudad de México. Cada cuaderno fue publicado en un formato de 25 x 16 cm., con 24 páginas en foliación progresiva organizadas por tomos. El primero es de 1839, consistió de 472 páginas, mientras que el segundo vio la luz en 1840 y contó con 478 páginas, más las litografías en ambos casos. [1] Como señala en frontispicio, ambos salieron de la imprenta de Miguel González, asentada en la Tercera Calle Real No. 3. Mientras que el tercero, 1840, fue producto de la imprenta de Vicente García Torres y constaba de 332 páginas, más las ilustraciones.

La mente detrás de este proyecto fue el ya mencionado Vicente García Torres (1811-1894), para entonces un joven empresario poco conocido, que después pasaría a la historia por su labor como el editor del Monitor republicano[2] Muchacho de origen humilde, se convirtió en ayudante del Marqués de Vivanco, importante personaje de los primeros años del México Independiente, que por cuestiones políticas padeció el destierro en dos ocasiones (1827 a 1830, y de 1833 a 1837) en las que fue acompañado por un pequeño séquito dentro del cual se encontraba el joven. Su primera estadía en el Viejo Mundo transcurrió principalmente en Inglaterra, con ocasionales viajes al continente, [3] donde probablemente aprendió el oficio de impresor y entró en contacto con el medio editorial del país.

Con los recursos acumulados por sus años de trabajo al lado del marqués, bien administrados por su esposa suiza, Mariana Deriaz, se estableció en la Ciudad de México como editor y traductor en 1838. A raíz de la exitosa publicación del Tratado completo de diplomacia o teoría general de relaciones exteriores de las potencias de Europa, conforme a las más célebres autoridades. Por un antiguo Ministro, la carrera de García Torres tomó un rumbo ascendente. Con la visión de negocios que lo caracterizaba, en 1839 emprendió la aventura de publicar el Diario de los niños[4]

Para tal labor, García eligió al joven impresor Miguel González, quien desde inicios de los años treinta había trabajado en la imprenta de Martín Rivera, [5]  pero que a partir de 1835 estableció un negocio por su propia cuenta. Sus primeras publicaciones fueron El Diorama (1837), el Almacén Universal (1840) el Repertorio de Literatura y variedades (1841-1842) y la Revista pintoresca y literaria (1842). [6] Es factible aventurar que García Torres acudiera a un colega más experimentado para la impresión del Diario de los Niños, antes de considerarse con la habilidad o recursos suficientes para lanzarse en solitario a la producción de esta revista. Tal vez González tuvo voz en la elección de los contenidos, pues los dos primeros tomos fueron firmados por “Los editores”, pero la rúbrica del tercer tomo notablemente quedó en singular: “El editor”.  Dicho tomo llega a su fin abruptamente, apenas rebasadas las trescientas páginas. Como nota final, el editor agradeció profundamente a sus lectores por la paciencia ante sus defectos, refiriéndose a las dificultades que tuvo que pasar para llevar a cabo el Diario y se disculpó por la interrupción de la publicación, pero tranquilizando al público al anunciar que las lecturas y algunas litografías serían publicadas en un nuevo semanario, éste, dedicado a las señoritas mexicanas. Los lectores no tendrían que preocuparse, a menos que surgiera un contratiempo “tal como la falta de la litografía […] que causó la cesación de este diario”. [7]

Contenido  de la revista

El Diario de los Niños, como su nombre lo indica,  recopilaba textos dirigidos a los pequeños de la casa. En la introducción del tomo primero, el editor justificaba su aparición y presentaba  su objetivo: “Este periódico se ha publicado en París con la mira de educar a la niñez y allanar el camino que conduce a otros estudios, traducirlo al castellano y hacerlo circular en Méjico, es procurar a los mejicanos un nuevo medio de instrucción y adelanto.” [8]

Los niños debían ser instruidos en conocimiento universal, que los capacitaría para desenvolverse como ciudadanos del mundo al cual México deseaba integrarse. De allí que su principal interés fuera proveer contenidos creados en las países a quienes se deseaba imitar, de modo que el editor no tuvo empacho en decir que “copiaremos cuanto en los periódicos ingleses sea análogo a nuestro objeto: tomaremos de las mejores obras cuanto sea digno de presentarse a nuestros conciudadanos; y tendrá un lugar en nuestras columnas lo útil y agradable, sea cual fuere su origen ·” [9]

También en la introducción se puntualizó el tipo de escritos que podríamos encontrar: narraciones literarias, artículos históricos, introducción a las ciencias, descripciones de lugares y países varios, cuadros de costumbres, leyendas y fábulas, lecciones de religión y pensamientos sueltos. En los textos predomina un lenguaje accesible para los infantes de la época, y en todos los artículos, a excepción de los científicos, se percibe un aire moralizante.  Pero no sólo en los contenidos escritos puede observarse una marcada influencia extranjera. Como mencioné en la introducción de este artículo, la revista también incluía litografías. Su inserción en la publicación tenía el objetivo de reforzar los textos y facilitar el aprendizaje a través de atractivas ilustraciones que llamarían la atención de los pequeños y los motivaría a seguir con las lecturas, lo que a la larga habría de incentivar a los padres a hacer habitual la compra de la revista.

Las litografías del Diario…

Las litografías presentan características formales cercanas a modelos europeos y en varios casos estos son fácilmente identificables. Por cuestiones de espacio sólo mencionaré dos ellos:  una litografía que presenta a Carlos I siendo molestado por los soldados de Cromwell (figura 1), copia de un cuadro del pintor francés Paul Delaroche (1797-1856) o bien, Una casa de juego por Hogarth (figura 2), que, tanto la ilustración como el texto indican, estaba basada en un grabado del artista inglés William Hogarth (1697-1794). En otros, la identificación no es tan fácil y queda pendiente para futuras investigaciones. Sin embargo, existen seis litografías que sobresalen por su lenguaje visual unificado:  escenarios fuera de nuestra realidad donde interactúan seres etéreos, cuyos rostros muestran una influencia clásica, mientras que  los cuerpos ostentan miembros vigorosos y bien formados, que se enfundan en vaporosas vestimentas. Para el ojo medianamente entrenado, estas imágenes exhiben signos de una mano inconfundible: la de William Blake.

1. <i>Carlos I siendo molestado por los soldados de Cromwell</i>
1. Carlos I siendo molestado por los soldados de Cromwell
2. <i>Una casa de juego</i>
2. Una casa de juego

Dichas ilustraciones  -la primera publicada en el Tomo I y las restantes cinco en el Tomo II- son copias exactas de algunas láminas que acompañaron a una edición de lujo del poema titulado The Grave, escrito por  Robert Blair (1699-1746) [10] reverendo escocés que llevaba una vida libre de sobresaltos y en sus ratos libres se dedicaba a la poesía. The Grave (1743) fue su única obra sobresaliente; es un poema melodramático que habla acerca de la muerte y los cementerios. En 1805 el editor Robert H. Cromek encargó a William Blake una serie de dibujos para ilustrar el texto, mientras que los grabados correspondientes fueron ejecutados por Luigi (o Louis) Schiavonetti. De los veinte detallados dibujos, doce fueron los elegidos para publicación. [11] En la introducción al texto que finalmente se publicó en 1808, una vez anónima definió el tema unificador: “By the arrangement here made, the regular progression of Man, from his first descent into the Vale of Death, to his last admission into Life eternal, is exhibited. These Designs, detached from the Work they embellish, form of themselves a most interesting Poem.” [12] La lista de suscriptores indica que el libro tuvo un moderado éxito en Gran Bretaña, tanto así que Cromek publicó una segunda edición en 1813. [13] Ahora bien ¿cómo terminaron estas obras en una revista mexicana para niños treinta años después? La pista principal radica en el nombre “J.J. de Mora”, autor de los poemas que acompañan las ilustraciones.

El enlace con Inglaterra: JJ de Mora.

José Joaquín de Mora (1783-1864) fue un caballero español nacido en Cádiz, abogado de profesión que eligió el camino del periodismo como escritos y editor en varias publicaciones. [14] Con el regreso de Fernando VII al España en 1814,  De Mora se autoexilió en Londres, al igual que muchos de sus compatriotas con las mismas inclinaciones políticas. En Inglaterra, privado de sus fuentes usuales de ingreso,  se involucró en el campo editorial al trabajar con Rudolph Ackermann (1764-1834), famoso impresor con talento para los negocios quien adivinó en la entonces América Española un nuevo mercado ansioso de recibir productos del extranjero.

Ackermann era un empresario sajón, avecindado en Londres, quien desde la década de 1820 se dedicaba a producir publicaciones en español para ser exportadas al nuevo continente, producción que llegó a sumar hasta 80 títulos. [15] En 1825 envió a su hijo George a abrir una sucursal de su Repositorio en la ciudad de México, que se ubicó en la calle de San Francisco, justo frente a la Profesa En dicho establecimiento se vendían sus libros publicados en español e inglés,estampas y un amplísimo surtido de materiales para la pintura, así como diferentes tipos de papel. [16]

Los letrados españoles en el exilio jugaron un papel importante en el éxito de esta empresa, pues recayó en ellos la tarea de traducir y generar contenidos en su idioma. Junto con otros ibéricos notables como José María Blanco White, José de Vicullo, Joaquín Lorenzo de Villanueva y Pablo de Mandíbil, Mora se dedicó a escribir Catecismos sobre distintos campos del conocimiento. Compuso el Himno a Bolívar [17] (1826) fue editor del Museo universal de ciencias y artes (1825-26) y del Correo Literario y Político de Londres (1826) y se encargó entre 1824 y 1826 de la redacción de los No me olvides, versión española de los Forget me not. También realizó distintas traducciones. En 1827 se mudó de Inglaterra a Argentina para escribir la Crónica política y literaria de Buenos Aires. Pasó los siguientes 10 años a visitar Chile, Bolivia y Perú, donde actuó como difusor de la obra de Ackermann. [18]

Pero José Joaquín de Mora gustaba también de crear textos propios que diferían de sus encargos habituales. Como se puede apreciar en el Apéndice I del libro de Eugenia Roldán Vera, donde se enlistan los libros y revistas impresos en español por Ackermann, de Mora aparece como el autor de Cartas sobre la Educación del Bello Sexo, Cuadros de historia sobre los árabes y otros escritos, entre ellos  unas Meditaciones poéticas (1826)[19] Estas constituyen el eslabón perdido entre William Blake y el Diario…

Las Meditaciones Poéticas

Meditaciones Poéticas es un libro de versos inspirados en las ilustraciones aparecidas en The Grave. Incluso se reutilizaron las mismas placas que Ackermann había adquirido para llevar a cabo su propia reimpresión en 1813. [20] De acuerdo a Bentley, quien reproduce (aunque traducido al inglés) el contenido del prefacio, el autor de entrada define a sus líneas como “ilustraciones de los grabados”, y no al revés, como usualmente sucede. No escatima en elogios para Blake, a quien abiertamente admira. Parafraseando sus pensamientos, admite que tanto los dibujos originales como los grabados, magistralmente ejecutados, son un poema en sí mismos, no sólo por sus cualidades plásticas, la corrección en el dibujo y la composición, sino por la sublime inteligencia que permea las alegorías. Tanto Blake como Schiavonetti eran para De Mora, verdaderos poetas que conocían los secretos de la inspiración, y cuyas obras aspiraban a una esfera más alta que a la que ocupa de la simple representación. [21]

De Mora no tradujo, sino que interpretó a su modo las imágenes que veía y admiraba, de allí que el orden de las ilustraciones esté cambiado, y además  les hayan modificado los nombres para coincidir con los de los poemas. Las Meditaciones poéticas fueron la segunda publicación más cara de Ackermann, con un precio de 1 libra, 11 chelines y 60 céntimos, lo cual las hacía accesibles sólo para las élites latinoamericanas. [22]

Las litografías basadas en The Grave en el Diario de los Niños.

A continuación se enuncian los nombres de las láminas y su ubicación en la revista, así como las direcciones del taller litográfico donde fueron realizadas:

Título Ubicación Dirección
La eternidad y el espacio Tomo I Lit. Frente al Correo No.5
El sepulcro Tomo II Lit. Frente al Correo No. 5
La puerta de la muerte Tomo II Lit. Portal de las Flores No.5
El valle de la muerte Tomo II Lit. Portal de las Flores No.5
La caverna Tomo II Lit. Portal de las Flores No.5
La resurrección Tomo II Lit. Portal de las Flores No. 5

Si bien a primera instancia se cae en la tentación de afirmar que las litografías y los grabados son idénticos, un examen más pormenorizado saca a relucir las diferencias que existen entre ellos. Se notan en las primeras algunos detalles sin terminar, principalmente líneas sobrepuestas, colocadas con deficiencia o incompletas. En comparación, los grabados de Schiavonetti, de fuertes trazos oscuros, poseen una solidez que opaca a sus copias mexicanas. Sin embargo, recordemos que se trata dos técnicas de reproducción distintas, lo cual explicaría estas disparidades.  Otorgo crédito al o los litógrafos por haber logrado imitar con precisión las atléticas formas de los personajes de Blake, el movimiento de los paños y el registro de luces y sombras, aunque no su calidad. Es evidente que poseía(n) una gran habilidad, que queda demostrada al reproducir el modelo, cuya orientación se invirtió a fin de que las imágenes quedaran al derecho en la impresión. Los grabados poseen varias particularidades:

1. El nombre de la imagen se observa centrado.

2. En la parte inferior izquierda de la misma figura, una inscripción muy pequeña que dice “Drawn by W. Blake”; del lado contrario se presenta otra con la leyenda “Etched by L. Schiavonetti”.

3. También se indican el lugar, fecha y taller donde se imprimió el grabado: “London. Published May 1st. 1808 by Cadell & Davies. Stand”.

A continuación se llevará a cabo una descripción más minuciosa de los grabados y litografías, para después establecer las diferencias entre ambas versiones:

1. La eternidad y el espacio (figura 3). El original se llama Christ descending into the Grave. Debajo del título se leen unos versos “Eternal King! whose potent arm sustains/The keys of Hell and Death.” Flanqueado por dos columnas, un fornido Jesucristo desciende de una escalinata mientras sostiene dos llaves con las manos. Viste una túnica talar,  ceñida en la cintura que cae con fluidez y que permite  adivinar debajo de ella unas rodillas flexionadas. A sus pies crepitan llamas agitadas por el viento generado por el hijo de Dios, que resplandece por sí mismo. La litografía mexicana copió la escena con extraordinaria fidelidad y reprodujo casi con exactitud los más mínimos detalles, como la posición de los dedos de los pies o los rizos en el cabello. Sin embargo las sombras que resaltan la musculatura de Cristo están más suavizadas.

3.<i>Christ descending into the Grave</i> y <i>La eternidad y el espacio</i>
3.Christ descending into the Grave y La eternidad y el espacio

2. El sepulcro (figura 4) El original se titula The Counseller, King, Warrior, Mother and Child in the Tomb. Dentro de una tumba decorada con elaborados motivos góticos, yacen un anciano consejero, un rey, un guerrero, una mujer y un niño. Los hombres sujetan en sus manos los atributos de su actividad: el pergamino del consejero, el cetro del monarca y la espada de guerrero. Estos dos últimos, en la flor de la edad, miran al infinito con expresión de añoranza. El grabado de Schiavonetti da una sensación de mayor oscuridad, apenas interrumpida por la lámpara de aceite ubicada en la pequeña ventana al fondo de la escena. La litografía mexicana ostenta una mayor claridad pero el dibujo menos detallado.

4.<i>The Counseller, King, Warrior, Mother and Child in the Tomb</i> y <i>El sepulcro</i>
4.The Counseller, King, Warrior, Mother and Child in the Tomb y El sepulcro

3. La puerta de la muerte. (figura 5) El grabado tiene por nombre Death’s Door. Debajo del título se lee “’This but a night, a long and moonless Night/We make the Grave our Bed, and then are gone!” Sobre un vano tallado en rústica piedra, un joven desnudo con las piernas flexionadas reposa,  con la mirada dirigida hacia el cielo. A su vez, un anciano encorvado de cabellos ondeantes está a punto de entrar con dificultad a una habitación ensombrecida, donde hay una cama de piedra. En la litografía se reproduce con fidelidad la musculatura del joven, aunque sus facciones son más toscas que las del original. El cuarto representado  es mucho menos sombrío que el que elaboró Schiavoneti. Existe un resplandor detrás del muchacho, que se distingue bien en el grabado pero apenas se entrevé en la litografía.

5.<i>Deaths Door</i> y <i>La puerta de la muerte</i>
5.Death's Door y La puerta de la muerte

4. El valle de la Muerte (figura 6). En el original The descent of Man into the Vale of Death. Una serie de personajes atraviesa un portal de rocas que conducen hacia galerías subterráneas. Una rampa los conduce por el zigzaguante camino de las profundidades. Allí se encuentran ancianos, mujeres, viudas, enfermos, niños y jóvenes temerarios. Varias de las figuras se contorsionan por la angustia o la sorpresa de encontrarse allí, otras miran indecisas, como si no supieran a dónde dirigirse. Ambas versiones son muy parecidas, con algunas variaciones en el tratamiento de las cuevas y la saturación en las sombras.

6.<i>The descent of Man into the Vale of Death</i> y <i>El valle de la Muerte</i>
6.The descent of Man into the Vale of Death y El valle de la Muerte

5. La caverna (figura 7).En la edición de Cromek se titula The Soul exploring the Recesses of The Grave. En una escena nocturna iluminada por la luna menguante, se observa al mismo joven que apareció en Death’s Door, encaramado sobre un arco de piedra. Mira sorprendido a una mujer vestida con una túnica, vela en mano, que se adentra en una cueva en la cual un cuerpo arde en fuego purificador. Parece ser que el recinto se ubica en un solitario paraje en medio de áridas montañas. La versión de Schiavonetti confiere mayor saturación de sombras a la escena, mientras que la contraparte mexicana no lo hace así.  En la litografía local se evidencian problemas para representar las facciones de los personajes, en especial de la mujer, cuyo rostro es tosco. Así mismo, el dibujo del suelo luce cual si fuera apenas un bosquejo.

7.<i>The Soul exploring the Recesses of The Grave</i> y <i>La caverna</i>
7.The Soul exploring the Recesses of The Grave y La caverna

6. La resurrección (figura 8). La estampa original  tiene por nombre The Reunion of the Soul & the Body. Entre llamas furiosas y humo que se eleva hacia el firmamento como evocaciones apocalípticas,  una mujer se precipita desde las alturas para estrechar entre sus brazos a un hombre que acaba de resurgir de la tumba, ubicada a sus espaldas. La litografía mexicana está notablemente menos saturada de tinta, lo cual de un resultado menos contrastante entre luces y sombras. Un examen a detalle y a muy corta distancia de la imagen evidencia, además, algunos descuidos en cuanto al trazado de las líneas y el llenado de las superficies.

8.<i>The Reunion of the Soul amp; the Body</i> y <i>La resurrección</i>
8.The Reunion of the Soul & the Body y La resurrección

Conclusiones

El Diario de los niños. Literatura, entretenimiento e instrucción, fue una revista dirigida al público infantil que incluyó contenidos atractivos para los pequeños, quienes se habrían divertido con la lectura de cuentos e instruido  con textos sobre historia, geografía, ciencias, religión y moral, la abrumadora mayoría de procedencia europea. Para incrementar el interés de los lectores y  crear fidelidad hacia la publicación, cada número incorporó una litografía referente al artículo principal, basada en modelos extranjeros.

La obra de William Blake quedó representada en el Diario… con  seis litografías que copiaban sus grabados aparecidos en una edición inglesa del popular poema The Grave, realizados por Luis Schiavonetti a partir de sus dibujos. Estas placas fueron compradas y reutilizadas posteriormente por Rudolph Ackermann para imprimir las Meditaciones poéticas de José Joaquín de Mora, exiliado español en Londres quien trabajó con él como editor y traductor de libros al español dirigidos al público hispanoamericano. Es probable que este libro haya estado a la venta en la tienda que el hijo de Ackermann tenía en la ciudad de México.

Pienso que Vicente García Torres, el editor del Diario…, hubiera conocido el trabajo de Ackermann, pues había vivido durante algunos años en la misma ciudad. Incluso pudo haber leído algunas de sus revistas, como el Museo Universal -donde escribía De Mora-, o hasta su famoso Repository of Arts, si para entonces ya dominaba el idioma inglés. Estas experiencias literatias dejaron huella en su memoria, porque como ya se citó en páginas anteriores, la introducción del Diario de los niños dice que se copiaríaa “de los diarios ingleses” todo cuanto sea útil y provechoso.  Tal vez conoció las Meditaciones Poéticas durante su primera estancia en Inglaterra, en ese entonces recientemente publicadas, si bien es más probable que las hubiera adquirido posteriormente cuando ya había regresado a México, con una situación económica mejorada.

Los poemas de las Meditaciones tratan sobre de la muerte y de la supremacía del Creador, lo que los hacía adecuados para impartir lecciones morales a los niño, mientras que las ilustraciones embellecerían la revista por sus valores plásticos. Las litografías presentes en la versión mexicana, a pesar de sus fallas, son de calidad, lo que habla acerca del interés del editor por ofrecer buenos productos a sus lectores, quienes respondieron favorablemente al comprar su Diario. Esta fórmula, aquí por primera vez aplicada, marcó el inicio de una carrera exitosa para Vicente García Torres, quien sin desearlo a propósito (o tal vez sí) llevó, diluída, la obra de William Blake a la mirada de un sector de los mexicanos del siglo XIX.


BIBLIOGRAFÍA


  • Aurenche, Marie-Laure. 2009.  Londres-Paris-México oú la naissance de la presse périodique illustree (1830-1850). En Impresiones de México y de Francia/ Impressions du Mexique et de France. Coords. Andries Lise y Laura Suárez de la Torre, 189-219.  París y México: Éditions de la Maison des sciences de l’homme,  Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora.
  • Bentley Gerald E., Jr. (editor). William Blake: The critical Heritage. London and New York: Roudtledge, 1979.
  • Bentley Gerald E.,Jr. y Martin K. Nurmi.  1964. A Blake Bibliography: Annotated Lists of Works, Studies and Blakeana. Minneapolis: EUA, University of Minnesota Press.
  • Bindman, David. 1977. Blake as an artist.Oxford:Phaidon.
  • Enciclopedia Britannica. 1973.  Vol.3. Chicago: William Benton.
  • Granados Chapa, Miguel Ángel. 1987. Vicente García Torres. Monitor de la República. Pachuca: Centro Hidalguense de Investigaciones Históricas.
  • Grases, Pedro. 1955. La primera editorial inglesa para hispanoamérica, Sobretiro de Revista Shell, No. 15., Caracas: Cromotip.
  • Guiot de la Garza, Lilia. 2003. El competido mundo de la lectura: librerías y gabinetes de lectura en la Ciudad de México, 1821-1855. En Constructores de un cambio cultural: impresores-editores y libreros en la ciudad de México, 1830-1855. Coord. Laura Suárez de la Torre, 437-510. México: Instituto Mora (Historia Social y Cultural).
  • Roldán Vera, Eugenia. 2003. The British Book Trade and Spanish American Independence: Education and Knowledge Transmission in Transcontinental Perspective. Aldershot Hants: Inglaterra, Ashgate.
  • Ruiz Castañeda, María del Carmen. 1987. Revistas literarias mexicanas del siglo XIX. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de difusión cultural.
  • Othón Nava Martínez. 2003. La empresa editorial de Vicente Torres, 1838-53. En Constructores de un cambio cultural: impresores-editores y libreros en la ciudad de México, 1830-1855. Coord. Laura Suárez de la Torre, 253-304. México: Instituto Mora (Historia Social y Cultural).
  • William Blake’s Illustrations to The Grave. 1969. Seattle: Double Elephant Folio & Quarto Co.


NOTAS


[1] Marie-Laure Aurenche, “Londres-Paris-México oú la naissance de la presse périodique illustree (1830-1850)” en Lise Andries y Laura Suárez de la Torre (coords.), Impresiones de México y de Francia/ Impressions du Mexique et de France (París: Éditions de la Maison des sciences de l’homme, México, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2009) 211.

[2] Othón Nava Martínez, “La empresa editorial de Vicente Torres, 1838-53” en Laura Suárez de la Torre (coord.), Constructores de un cambio cultural: impresores-editores y libreros en la ciudad de México, 1830-1855 (México: Instituto Mora, 2003 (Historia Social y Cultural)) 261.

[3] Miguel Ángel Granados Chapa, Vicente García Torres. Monitor de la República (Pachuca: Centro Hidalguense de Investigaciones Históricas, 1987) 20.

[4] Othón Nava Martínez, “La empresa editorial de Vicente Torres, 1838-53” en Laura Suárez de la Torre (coord.), Constructores de un cambio cultural: impresores-editores y libreros en la ciudad de México, 1830-1855 (México: Instituto Mora, 2003 (Historia Social y Cultural)) 261.

[5] Ibíd, 261.

[6] María del Carmen Ruiz Castañeda, Revistas literarias mexicanas del siglo XIX (México: Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de difusión cultural, 1987) 25-26.

[7] Diario de los niños. Literatura, entretenimiento e instrucción, México, 1840, t. III, p. 330.

[8] Diario de los niños. Literatura, entretenimiento e instrucción, México, 1839, t. I, p. 1.

[9] Para la mentalidad del siglo XXI, copiar un contenido parecería un atentado a la originalidad y el derecho de autor. Para los editores del Diario, este dilema no existía.

[10] Enciclopedia Britannica, Enciclopedia Britannica (Chicago:William Benton, 1973, volume 3) 754.

[11] David Bindman, Blake as an artist (Oxford:Phaidon, 1977) 145

[12] William Blake’s Illustrations to The Grave (Seattle: Double Elephant Folio & Quarto Co.,1969), s/p.

[13] David Bindman, Blake as an artist (Oxford:Phaidon, 1977) 145

[14] Por ejemplo, editó en Madrid la Crónica científica y literaria (1817-1820) y escribió en El independiente y El Patriota español, por mencionar algunos. Eugenia Roldán Vera, The British Book Trade and Spanish American Independence:             Education and Knowledge Transmission in Transcontinental Perspective (Aldershot Hants: Inglaterra, Ashgate, 2003) 62.

[15] Ibíd.,52.

[16] Lilia Guiot de la Garza, “El competido mundo de la lectura: librerías y gabinetes de lectura en la Ciudad de México, 1821-1855” en Laura Suárez de la Torre (coord.), Constructores de un cambio cultural: impresores-editores y libreros en la ciudad de México, 1830-1855 (México, Instituto Mora, 2003 (Historia Social y Cultural)) 471.

[17] Pedro Grases, La primera editorial inglesa para hispanoamérica, Sobretiro de Revista Shell, No. 15., Caracas, Cromotip, 1955, s/p.

[18] Ibíd, 121.

[19] Para ver un listado de las obras, consultar el Apéndice I del libro de Eugenia Roldán Vera.

[20] G. E. Bentley Jr. y Martin K. Nurmi, A Blake Bibliography: Annotated Lists of Works, Studies and Blakeana (Minneapolis, EUA:University of Minnesota Press, 1964) 139-140.

[21] G. E. Bentley Jr. (editor), William Blake: The critical Heritage, London and New York (Roudtledge, 1975)135-136.

[22] Eugenia Roldán Vera, The British Book Trade and Spanish American Independence: Education and Knowledge Transmission in Transcontinental Perspective (Aldershot Hants: Inglaterra, Ashgate, 2003),175.

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1 Comentario

  • María José Esparza dijo: 18 julio, 2016 at 1:26 am

    Te felicito, un buen trabajo.

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