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Arte del s.XVII 2

Enfermedad y deformidad a través de la pintura barroca española

Por: Josefina Romero.

Las diferentes concepciones en torno a las enfermedades y su tratamiento han sido cambiantes a lo largo de la historia. A través de la observación de productos artísticos, se puede hacer una aproximación al panorama de las afecciones médicas que, en mayor medida, ocuparon y preocuparon a ciertos artistas a partir de su vivencia directa en un determinado contexto temporal y geográfico.

Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682).<br />
<em>Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos</em>, 1667-1670.<br />
Óleo sobre lienzo.<br />
Iglesia del Hospital de la Caridad, Sevilla.
Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682).
Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos, 1667-1670.
Óleo sobre lienzo. Iglesia del Hospital de la Caridad, Sevilla.

El siglo XVII fue para España un momento histórico de crisis y retroceso puesto que esta nación se encontró afectada en el ámbito político y económico, destacando, sobre todo, este último. El limitado desarrollo económico se suscitó principalmente por las insuficientes cosechas causadas por desastres naturales, trayendo como consecuencia: el auge de enfermedades y el decaimiento de la corona de Castilla; el descenso en producción industrial a cargo de tres ciudades castellanas (Segovia, Toledo y Sevilla); la insuficiencia en la producción de oro y plata en las colonias de América –generando una alta demanda de productos manufacturados; la pérdida de porciones de tierra destinadas a la agricultura tras la expulsión de los moriscos en Valencia (1609); y finalmente, la crisis monetaria. Esta última, incitó que varios monarcas se dieran el lujo de practicar el “resello” (poner a una moneda un valor nominal que no corresponde) y al tiempo, vulnerar la ley del metal en donde reducían la cantidad de oro y/o plata aumentando la del cobre.

La crisis dio lugar a una sociedad española encauzada a la mendicidad y pillaje, lo que consecuentemente, incrementó los índices en problemas en salud pública y migración hacia la periferia de Castilla. Las zonas más afectadas fueron Levante (territorios de Cataluña, Islas Baleares, la Comunidad Valenciana, la región de Murcia, la provincia de Almería, Granada, La Mancha y Aragón) y Andalucía. A partir de este contexto, muchos artistas, entre ellos escritores y pintores, dedicaron parte de su obra a las representaciones de pestes y hambrunas. [1] Algunas de estas, asociadas con la iconografía cristiana-católica, tal es el caso de Santa Isabel de Hungría curando tiñosos (1677-1670) de Bartolomé Esteban Murillo donde se muestra a la santa lavando y curando las calvas tiñosas[2]  de un grupo de niños mediante el uso de apósitos y ungüentos.

En cuanto a las hambrunas, encontramos frecuentes enfermedades causadas por la Pediculosis:[3] Niño espulgándose (1645) y Anciana espulgando a un niño (1660-1670), ambas de la autoría de Bartolomé Esteban Murillo. Es importante esclarecer que estos niños sólo exhiben signos iniciales de la enfermedad como el prurito y/o picazón, el cual es ocasionado por contacto directo con perros, cestos y ropa sucia.

Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682).<br />
<em>Anciana espulgando a un niño y/o nieto</em>, 1660-1670.<br />
Óleo sobre lienzo, 147 x 113 cm.Museo Bayerischen, Munich.
Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682).
Anciana espulgando a un niño y/o nieto, 1660-1670.
Óleo sobre lienzo, 147 x 113 cm.Museo Bayerischen, Munich.

Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682).<br />
<em>Niño espulgándose</em>, 1645.<br />
Óleo sobre lienzo, 143 x 100 cm. Museé de Louvre, París.
Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682).
Niño espulgándose, 1645.
Óleo sobre lienzo, 143 x 100 cm. Museé de Louvre, París.

A continuación, cabe mencionar que no sólo las enfermedades infectocontagiosas prevalecieron en las representaciones barrocas de España, sino que también se conocieron aquellas causadas a nivel:

1. Genético y Congénito

El enanismo acondroplásico es un claro ejemplo de los bufones pintados por Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Estos hombrecillos de placer eran personajes que trabajaban para la Corte y vivían en el Alcázar de los reyes de la Casa de Austria (Felipe IV) como Francisco Lezcano, El niño Vallecas (1635-1645), también llamado el Vizcaíno, y El bufón Don Sebastián de Morra (1645) cuyas anomalías físicas son evidentes; pies en arco, frente prominente, brazos y piernas cortas, cabeza grande en relación con el cuerpo, estatura baja y porciones del rostro con excesivo crecimiento óseo.

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660).<br />
<em>Francisco Lezcano, El niño Vallecas</em>, 1643-45.<br />
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660).
Francisco Lezcano, El niño Vallecas, 1643-45.
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660).<br />
<em>El bufón Don Sebastián de Morra</em>, 1645.<br />
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660).
El bufón Don Sebastián de Morra, 1645.
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.

 2. Endocrino

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660).<br />
<em>Don Diego de Acedo, el primo</em>, 1636-45.<br />
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660).
Don Diego de Acedo, el primo, 1636-45.
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.

· El Enanismo hipofisiario se debe a una falta de secreción de la glándula de crecimiento (GH). Esta enfermedad es posible en el retrato que hizo Velázquez del funcionario de palacio y estampillador de la firma Real Don Diego de Acedo, el primo (1636-1645) evidenciando una baja estatura, miembros cortos, tronco regordete y rasgos faciales normales.

· El hirsutismo corresponde al excesivo crecimiento de pelo en zonas en las que las mujeres normalmente no tienen, como barba, bigote, etc. Dicho crecimiento se debe a la excesiva producción de una hormona masculina llamada testosterona. En este caso, José de Ribera en La mujer barbuda (1631) –encargo del virrey de Nápoles Don Fernando Afán de Ribera y Enríquez– retrata a Magdalena Ventura, procedente de los Abruzzos, amamantando a su hijo en el primer plano, mientras que en el segundo, vemos un hombre (su marido) con un semblante angustioso. Del lado derecho del lienzo podemos observar una inscripción que presenta, a manera de historia clínica, su padecimiento; es decir, se describen los signos del hirsutismo, tal es “el crecimiento de la barba al cumplir los 37 años”. Sobre la misma, se encuentra un huso para hilar y un caracol, los cuales simbolizan la femineidad y hermafroditismo.

 · Hipercorticismo (Síndrome de Cushing): Este trastorno consiste en la excesiva producción de la hormona corticosuprarrenal. Los signos de esta enfermedad son presentados por el pintor Juan Carreño de Miranda en dos retratos de la niña Eugenia Martínez Vallejo La monstrua vestida y La monstrua desnuda (ambos de 1680); en este último, se representa como Baco, dios de la vid, lo cual alude a lo desmesurado. La infanta presenta una extrema obesidad, una cara en forma de media luna y un rostro que expresa angustia y tristeza.

Juan de Ribera (1591-1652).<br />
<em>La mujer barbuda</em>, 1631.<br />
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.
Juan de Ribera (1591-1652).
La mujer barbuda, 1631.
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.

Juan Carreño de Miranda (1614-1685).<br />
<em>La monstrua vestida</em>, 1680.<br />
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.
Juan Carreño de Miranda (1614-1685).
La monstrua vestida, 1680.
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.

Juan Carreño de Miranda (1614-1685).<br />
<em>La monstrua desnuda</em>, 1680.<br />
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.
Juan Carreño de Miranda (1614-1685).
La monstrua desnuda, 1680.
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.

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Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660).<br />
<em>El bufón “Calabacillas”, </em>llamado erróneamente<em> ”Bobo de Coria</em>” , 1635-39.<br />
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660).
El bufón “Calabacillas”, llamado erróneamente ”Bobo de Coria” , 1635-39.
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid.

3. Mental

Nuevamente recurrimos a la obra pictórica de Velázquez con Juan Calabacillas (1637-1639) a fin de ejemplificar la locura –o una posible discapacidad cognitiva. Este truhán, algunas veces llamado “el Bobo de Coria”, se representa junto a una calabaza, haciendo así referencia a un tipo de incapacidad mental. Este personaje nos observa con una mirada bizca (quizá señal de estrabismo) y demuestra anomalías en brazos y pies. Pero lo que más llama la atención es esa sonrisa fastidiosa y pérdida, la cual evoca a un grado de locura– conviene aquí señalar que la calabaza alude a una rara intervención quirúrgica durante el llamado Siglo de Oro, en la cual, se trasplantaban trozos de calabaza en secciones de hueso craneal deteriorado.

A modo de conclusión, las enfermedades paralelas al desarrollo de la pintura barroca en los Países Bajos, Italia y España, más que representar un posible tratamiento y diagnóstico, atestiguaron, con gran calidad naturalista, nuevas y curiosas enfermedades en una sociedad desmoronada por las consecuencias de la crisis europea del siglo XVII. A partir de este recorrido pictórico cabe el interés por la situación epidemiológica y patológica en países ajenos al mundo europeo como las colonias americanas con especial inclinación en Nueva España. Alrededor del año 1700 Nueva España aconteció un año modernizador y alentador por las siguientes razones: la disolución monárquica de la casa Austriaca y Borbónica, el crecimiento del afrancesamiento y el florecimiento de nuevos panoramas sobre la cultura y economía; sin embargo, durante los primeros treinta años del siglo se observó un Nuevo Mundo azotado por epidemias ocasionadas por “…sequías y hambrunas (tabardillo o tifus exantemático, viruelas, garrotillo o difteria, fiebres matlazáhuatl, [4]  sarampión), enfermedades endémicas (fiebres periódicas, pleuresías, [5]  neumonías, enfermedades gastrointestinales), enfermedades venéreas como la sífilis, enfermedades dermatológicas como el mal del pinto (vitíligo), enfermedades metabólicas y alimentarias, el escorbuto; partos múltiples y el nacimiento de seres monstruosos [6]  No cabe duda que las circunstancias sociales son las mismas entre España y Nueva España, lo que nos lleva a reflexionar la génesis de la enfermedad no como una entidad fisiológica, sino un cúmulo de negligencias médicas, sociales y políticas.

José de Ibarra (dib.) y Baltasar de Sotomayor (grab.).<br />
<em>Frontispicio para el Escudo de Armas de México de Cayetano Cabrera Quintero</em> , 1743
José de Ibarra (dib.) y Baltasar de Sotomayor (grab.).
Frontispicio para el Escudo de Armas de México de Cayetano Cabrera Quintero , 1743


NOTAS

[1] Un claro ejemplo dentro del campo de la literatura es la novela picaresca, género que tuvo un gran auge en el Siglo de Oro español y que representó la vida tal como es. El Lazarillo de Tormes “aparentemente” de Diego Hurtado de Mendoza es la novela más representativa del género.

[2] La dermatofitosis o tiña es una enfermedad cutánea causada por la acción micótica (hongos). La tiña aparece principalmente por hábitos insalubres y se puede propagar fácilmente a otras personas. Los síntomas incluyen formación de placas eritematosas alopécicas (es decir lesiones de color rojizo sin cabello), vesículas, pústulas foliculares y costras en el cuero cabelludo.

[3] Enfermedad causada por piojos. Los huevos de estos insectos se depositan en el cuero cabelludo y pueden propagarse mediante frotamiento o rascado a otras partes del cuerpo. Las causas son el hacinamiento y encierro.

[4] La peste de matlazáhuatl estuvo presente en la ciudad de México de 1736 a 1739.

Según el historiador y poeta Cayetano Cabrera Quintero en su relato Escudo armas de México de 1743, la epidemia provocó “escalofríos en todo el cuerpo, dolor, ansiedad, fatiga, ardor y comprensión de la cavidad vital y región del corazón, con vehemente dolor de cabeza”. Ivan Escamilla “Epidemia en México: dejemos de comportarnos como la primera vez”, http://www.arts-history.mx/blog/index.php/component/k2/item/429-epidemia-en-mexico-dejemos-de-comportarnos-como-si-fuera-la-primera-vez, consultado el 15 de mayo de 2013.

El dibujo de José Ibarra denota las victimas de esta gran epidemia. Al tiempo, la devoción a la Virgen de Guadalupe es una alternativa curativa ante los intentos fallidos de los médicos que se observan en primer plano.

[5] Inflamación pulmonar asociado a un cuadro de neumonitis.

[6] No hay alguna representación pictórica que muestre enfermedades de este tipo; no obstante en los Virreinatos Americanos se tiene conocimiento de El hijo de Juan Pantaleón Avilés (1808) del artista puertorriquense José Campeche (1751-1809) en donde se muestra una anomalía congénita llamada Amelia (ausencia de miembros superiores e inferiores) documentando lo que el caso médico de manera conmovedora. VIESCA, Carlos, “La medicina Novohispana”, en H.Aréchiga y L.Benitez Bribiesaca, Un siglo de ciencias de la salud en México, MÉXICO, FCE, 2000.

2 Comentarios

  • […] Enfermedad y deformidad a través de la pintura barroca, de Josefina Romero ofrece un catálogo de obras maestras del barroco español, en las que se representan algunas de las enfermedades y “curiosidades médicas” que ocuparon y preocuparon a la sociedad de la época, así como a sus respectivos artistas. […]

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