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Opinión 5

El espejo del arte, un documental amañado

Por: José Alberto Alavez Castellanos.

No es lo mismo emitir una opinión que una crítica. Cualquier persona puede dar una opinión respecto a cualquier temática, pero para emitir una crítica es necesario tener cierto conocimiento básico en torno al objeto de crítica. El espejo del arte (2014), documental de Pablo Jato, ostenta ser una crítica al arte contemporáneo, sin embargo, en su ejecución se entrevé la falta de entendimiento de algunas cuestiones fundamentales relativas al arte, tales como:

  1. “arte” no es un adjetivo calificativo enaltecedor, es una categoría para referir a las creaciones humanas que funcionan como arte y no como otra cosa, hay –y siempre ha habido- arte bueno y arte malo, creaciones valiosísimas y creaciones deplorables, pero todo eso que se diga que es arte, lo es.
  2. No todo el arte tiene contenido social ni es el reflejo de la realidad de su contexto ¿Acaso Les nymphéas de Monet son el reflejo del Frente Occidental de la Primera Guerra Mundial?
  3. El arte siempre se auto-referencia, no surge por generación espontánea. Una de las frases más conocidas de Pablo Picasso es “los grandes artistas copian, los genios roban”.
  4. Hay obras de arte que son originales múltiples y hay obras cuya condición de “copia” no demerita su valor. Por ejemplo, buena parte de la escultura griega llegó a nosotros a través de copias romanas realizadas siglos después de las originales.
  5. Los artistas no trabajan solos. Rafael Sanzio, genio indiscutible del Renacimiento, llegó a tener un taller en el que colaboraban medio centenar de personas ¿cuál es la pincelada del Maestro y cuál la de sus colaboradores?
  6. No todo el arte contemporáneo entra dentro del mercado del arte. Hay manifestaciones artísticas actuales cuya materialidad –o ausencia de- las vuelve simplemente incomerciables. También, hay artistas que por convicción o por rechazo del propio mercado, se mantienen alejados de él y no por ello dejan formar parte del arte contemporáneo.

Así, pasando por alto estos y otros conceptos básicos para el entendimiento del arte, el documental de Pablo Jato parte de presupuestos erróneos con “lagunas” que ponen en tela de juicio su intención crítica.

El espejo del arte, además, presenta una edición amañada que antes que mostrar la realidad tanto como se pueda–una de las funciones primigenias del cine documental-, la “corta”, ajusta y exalta, en función de los argumentos que se quieren demostrar. En el documental aparecen voces serias y prestigiadas dentro del ámbito teórico académico, como las de Cuauhtémoc Medina o José Luis Barrios, quienes sin problemas podrían responder convincentemente a todas las interrogantes que se plantean. No obstante, Jato privilegia la participación de los galeristas de arte, personajes cuya labor se enfoca más hacia las relaciones públicas y comerciales, que hacia el estudio y el entendimiento del arte (a fin de cuentas, la función del galerista es hacer que se venda su producto, no entenderlo ni mucho menos explicarlo).

Asimismo, las opiniones de Avelina Lesper y Guillermo Santamarina, tienen particular relevancia a lo largo del filme. De la primera, por su siempre incendiaria crítica al arte contemporáneo (poco propositiva y contradictora en sus proyectos); del segundo, porque su falta de elocuencia complementa de maravilla a los propósitos de Jato.

Pero más allá de las carencias argumentativas del documental y de su truculenta edición, la realización de El espejo del arte es bastante pobre, dándole incluso la apariencia de ser un trabajo estudiantil universitario mediocre. Para el espectador, el formato con el que se desarrolla la película se vuelve bastante monótono y reiterativo: aparece una pregunta y, posteriormente, las distintas respuestas de los entrevistados, así por poco más de hora y media. Aunado a ello, un intento fallido de “estética minimalista” hace que, en lo visual, El espejo del arte no sea ni remotamente interesante, con la inclusión de algunos gráficos poco agraciados y el incesante e innecesario efecto “de espejo” en las tomas de los entrevistados, lo cual lo hace todavía más tedioso.

Desafortunadamente, a juzgar por algunas risas y comentarios que se escucharon durante la proyección y por la atención que El espejo del arte ha recibido de algunos medios, parece haber cierta aceptación de este trabajo, cuyo amañamiento puede tomar desprevenidos a algunos incautos.

Más recomendable es el documental La burbuja del arte contemporáneo (2008), de Ben Lewis, del cuál al parecer, Jato tomó muchas de sus ideas para la realización de El espejo del arte.

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5 Comentarios

  • Jorge dijo: 16 julio, 2015 at 7:03 am

    Pues yo vi el documental en la Cineteca y creo que te equivocas. Además el director dijo que pondrá las entrevistas ENTERAS en las redes para demostrar que no está amañado. Cuando lo haga… ¿pedirás una disculpa? Tu artículo no es una crítica, es una rabieta. Creo que no has entendido el documental. Lo dice bien claro; no trata sobre arte no sobre artistas. Y si hay varios documentales que tratan el mismo tema… ¿no te parece normal? ¿Cuántos documentales sobre ecología hay? ¿Cuántos sobre la guerra de Irak? sobre el 9/11? Y no son TODOS válidos?

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    • Revista Augur dijo: 17 julio, 2015 at 5:45 am

      Jorge:
      Agradecemos tus comentarios, mismos que haremos llegar íntegros a la autor del texto.
      Saludos.

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  • miren dijo: 30 mayo, 2016 at 12:53 pm

    He visto las entrevistas que sirvieron para elaborar el documental, ahí están…

    Las interrogantes que nos hacemos muchos asiduos de museos y salas de arte son las mismas a las que pone voz Jato.

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  • Jose Jimenez dijo: 13 septiembre, 2016 at 6:59 pm

    Me parece bien que alguien tenga el valor de poner el dedo en la llaga, ya que le guste o no, el documental expresa el sentir de una gran parte de la gente interesada por el arte en todo el mundo.

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  • Salomón dijo: 6 diciembre, 2016 at 11:04 pm

    Hablas de que el documental tiene la apariencia de ser un trabajo estudiantil universitario mediocre.
    Pues lo que tu defiendes no es ni trabajo,ni estudiantil,mucho menos universitario…..pero si mediocre.
    Pones de ejemplo las copias romanas del arte griego. Los “artistas”que defiendes no tienen la mas minima preparación para hacer una copia decente de alguna de esas obras.
    Por que?…por que no pueden ni tienen el conocimiento necesario para siquiera intentarlo.
    Poner un palo con un trapo colgando es más fácil …basura,eso es.
    Siempre será más fácil creer que pensar.
    Siempre será más fácil creer que todo es arte ,por que de lo contario, tus “artistas”simplemente desaparecerian.

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