abcabcabc Atada a México: Frida Kahlo y sus lazos con la plástica nacional | AUGUR ◆ Estudios Visuales
Arte mexicano del s.XX 1

Atada a México: Frida Kahlo y sus lazos con la plástica nacional

Por: Carlos Segoviano.

1. Frida Kahlo, <i>Pancho Villa y Adelita</i>, 1927, óleo sobre<br />
lienzo montado sobre madera, 65 x 45 cm. Instituto<br />
Tlaxcalteca de Cultura, Tlaxcala, México.
1. Frida Kahlo, Pancho Villa y Adelita, 1927, óleo sobre
lienzo montado sobre madera, 65 x 45 cm. Instituto
Tlaxcalteca de Cultura, Tlaxcala, México.

La década de los años 30 corresponde a un momento de amplia exhibición del arte moderno mexicano, en especial por el surgimiento de las galerías de arte en el país, como fue la del Departamento de Acción Social de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fundada el 23 de septiembre de 1937.

La galería universitaria abrió sus puertas con el discurso del escritor Salvador Azuela quien señaló que

La más vigorosa manifestación de personalidad de nuestro pueblo apunta en nuestro movimiento pictórico contemporáneo, movimiento en el cual se alcanza mejor el sentido profundo de los acontecimientos conocidos bajo el rubro de la Revolución Mexicana. [1]

Para la muestra inaugural por tanto, fueron seleccionadas entre otras obras, algunas de Gerardo Murillo (Dr. Atl), David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Diego Rivera, María Izquierdo y Frida Kahlo, artistas considerados actualmente Patrimonio Artístico de la Nación, ya que su trabajo se funda en la elaboración de imágenes acordes con la identidad nacional propugnada por los gobiernos posrevolucionarios.

En el caso particular de Frida Kahlo quien nació en 1907, solía comentar que su año de nacimiento era en realidad 1910, para justo verse imbuida por el aura del inicio de la Revolución Mexicana. [2]

Desde algunos de sus primeros cuadros como Pancho Villa y Adelita (1927), Frida Kahlo se autorepresentó vinculada a símbolos que la reafirmaran como una mujer inmersa en el México posrevolucionario. La inclusión de la figura del líder Francisco Villa y la alusión del retrato de la propia Kahlo a la famosa soldadera de los corridos revolucionarios, Adelita, reparan en las raíces mexicanas de la artista, pero en un ambiente más actualizado; al emplazar la escena en un café bohemio concurrido por círculos de intelectuales, queda manifiesta la desenvoltura de esta mujer que se sitúa “al mismo nivel de sus colegas masculinos”. [3]

Para la exposición de la Galería de Arte de la UNAM, Frida Kahlo presentó el cuadro Mis Abuelos, Mis Padres y Yo (1936), pintura en la que realizó un retrato de su genealogía. Al centro del óleo aparece desnuda Frida alrededor de los dos años de edad, en medio de su hogar, la denominada Casa Azul –hoy Museo Frida Kahlo– lugar de su nacimiento y por tanto (simbólicamente) fuente de sus raíces.

2. Frida Kahlo, <i>Mis Abuelos, Mis Padres y Yo</i>, 1936, óleo y tempera sobre metal, 30.7 x 34.5 cm. Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, Estados Unidos.
2. Frida Kahlo, Mis Abuelos, Mis Padres y Yo, 1936, óleo y tempera sobre metal, 30.7 x 34.5 cm. Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, Estados Unidos.

Detrás de Frida se sitúan sus padres en una pose copiada de su fotografía de boda en 1898; [4] esta imagen se vincula con los llamados Jia Pu o árboles genealógicos originados en China y utilizados en Europa para señalar la descendencia de las familias reales, aunque, por los orígenes de distintos continentes de Guillermo Kahlo y Matilde Calderón, resulta tentador asociar esta pintura con los cuadros de castas del periodo virreinal, imágenes que hacían referencia a una sociedad producto de la convivencia de diversos grupos étnicos y por tanto de suma relevancia para el surgimiento de la idea de lo mexicano como un pueblo de carácter mestizo.

3. José de Ibarra, <i>De español e india, mestizo</i>, ca. 1775,<br />
óleo sobre lienzo. Museo de América, Madrid, España.
3. José de Ibarra, De español e india, mestizo, ca. 1775,
óleo sobre lienzo. Museo de América, Madrid, España.

Los cuadros de castas surgieron como un género pictórico en el siglo XVIII para cumplir con las exigencias coleccionistas del mercado europeo, que demandaba escenas exóticas de las tierras conquistadas, aunque por otra parte, sus realizadores intentaron con estos cuadros exportar la idea del Virreinato como un lugar lleno de riquezas, ¡una nueva Jerusalén!, a manera de contrarrestar los prejuicios europeos contra América. [5]

Fue así que estas obras en un principio pretendieron expresar la nobleza de los pobladores de América, como el cuadro De español e india, mestizo de José de Ibarra, en donde fueron representados un español con traje y peluca – indicadores de su rango social– acompañado de su mujer, una indígena “ya civilizada” por expresan sus ropas, las cuales guardan el “debido recato cristiano” sin hacerle perder su “exótico encanto” de nativa. La escena culmina con el criado descalzo que carga al crío mestizo, el cual guarda mayor parecido con el padre, principalmente por el color de su piel, símbolo de haber nacido en una tierra ganada para la deidad judeocristiana.

El hecho es que tres siglos de convivencia –en la que se incluye a los africanos traídos como esclavos– aceleraron el proceso de mestizaje, con lo que surgieron nuevos grupos raciales y con ello los cuadros de castas se tornaron en un “instrumento de identificación y adscripción racial utilizado por las autoridades civiles y religiosas del Virreinato”. [6]

Los individuos nacidos de mestizajes de combinaciones anteriores fueron representados en actitudes bárbaras y designados con términos irónicos, usualmente utilizados para nombrar animales, en especial de la ganadería equina; ejemplo de ello es el cuadro anónimo De coyote y mulata: ahí te estás, en donde una mujer morena está a punto de golpear a un hombre al que tiene tomado del cabello. Mientras él viste un calzón de manta, así como un sarape y sombrero de jornalero que se desploman al recibir el castigo, ella porta un rebozo del que está a punto de caer el crío de ambos.

4. Anónimo, De coyote y mulata: ahí te estás,siglo XVIII,
óleo sobre lienzo. Museo Nacional de Historia, Castillo
de Chapultepec.

En su genealogía Frida se representó junto a sus padres como producto de un mestizaje, con lo cual enalteció sus orígenes tanto en el sentido aristocrático de los cuadros de castas de las clases más altas, a la par de que la sencillez técnica con que Frida retrató a sus padres, la emparenta más con las clases populares y por tanto, con la conciencia de proceder de un mestizaje al igual que la mayor parte de la nación mexicana.

Wilhem Kahlo fue un alemán cuya madre falleció cuando él era joven, mientras su padre que era joyero de profesión, decidió contraer segundas nupcias que alentaron el deseo de alejarse de Wilhem, quien emigró en 1891 a México. Gracias a la ayuda de comerciantes alemanes ya establecidos en el país, Kahlo consiguió empleo en la joyería La Perla, situada en la céntrica calle de Plateros [7] y así comenzó a afianzar su vida en este país: cambió su nombre por Guillermo Kahlo y se casó en 1894 con la joven mexicana María Cardeña, con quien procreó dos hijas, María Luisa y Margarita, sin embargo, en el parto de la última la mujer de Kahlo falleció. [8]

5. Frida Kahlo, <i>Mis Abuelos, Mis Padres y Yo</i>, 1936,<br />
detalle de los padres de Frida.
5. Frida Kahlo, Mis Abuelos, Mis Padres y Yo, 1936,
detalle de los padres de Frida.

Al quedar viudo y con dos hijas, Guillermo Kahlo contó con la ayuda de su compañera de trabajo con quien después también se casó, Matilde Calderón, una muchacha nacida en 1876 en la ciudad de México y cuyo padre de oficio fotógrafo –Antonio Calderón– enseñó la profesión a Guillermo Kahlo, quien con el tiempo destacó como uno de los más importantes fotógrafos de principios del siglo XX.

Este cuadro de Kahlo es por tanto expresión de su identidad mestiza a través de la unión de sus padres, pero también por la combinación de símbolos heredados tanto de la tradición europea como de la cultura mexicana.

La condición mestiza de Frida se remarca con el listón que porta en sus manos y que eleva hasta sus ascendientes antiguos; del lado superior derecho del cuadro aparecen sus abuelos maternos en medio de un paisaje montañoso que alude al sistema volcánico que atraviesa la República Mexicana, bajo la idea de la topografía como símbolo de la identidad nacional, elemento característico de uno de los más distinguidos paisajistas mexicanos, José María Velasco.

6. Frida Kahlo, <i>Mis Abuelos, Mis Padres y Yo</i>, 1936,<br />
detalle de los abuelos maternos.
6. Frida Kahlo, Mis Abuelos, Mis Padres y Yo, 1936,
detalle de los abuelos maternos.

Velasco se ocupó del Valle de México como objeto principal de su pintura. En sus composiciones resaltan los perfiles montañosos que circundan el centro del país, además de la representación detallada de diversos elementos de la naturaleza, en especial, la flora típica del altiplano, por medio de la cual se revela el carácter nacionalista de su obra, tal es el caso de El valle de México (1877), en donde destacan en primer plano los símbolos fundacionales de Tenochtitlan: un águila en pleno vuelo con su presa en el pico y la presencia de un nopal –cactácea que también incluyó Frida Kahlo en su genealogía de 1936, precisamente del lado de sus abuelos mexicanos.

El estudio y dibujo preciso de las formas de la flora, José María Velasco lo heredó de su profesor de perspectiva y paisaje de la Academia de San Carlos, el italiano Eugenio Landesio. Ello es relevante, dado que en el periodo colonial únicamente los peninsulares podían adentrarse sin restricciones en la Nueva España, mas con el movimiento independista, la naciente República Mexicana permitió la llegada de diversos viajeros entre los que se incluye una cantidad de notables artistas como Claudio Linati, Karl Nebel, Fréderick Waldeck, Johan Moritz Rugendas y Frederick Catherwood. Estos creadores pintaron esencialmente objetos prehispánicos, costumbres étnicas, así como paisajes en los que exaltaron los aspectos llamativos y extraordinarios de México, con el fin de satisfacer la curiosidad europea sobre este país considerado exótico.

Es fundamental la importancia de estos artistas foráneos en la configuración de la identidad mexicana, pues mientras los pintores nacionales intentaban seguir los cánones europeos, los grabados y óleos de los creadores peregrinos aportaron descripciones del territorio mexicano como un lugar paradisiaco. [9]

La llegada a la Academia de San Carlos de profesores extranjeros cual fue el caso de Edouard Pingrét y Eugenio Landesio, aportó una visión de México como un manantial inagotable de inspiración. Entre las obras de Landesio destaca una pintura adquirida por el Emperador Maximiliano, El valle de México (1870) en donde la composición de amplia perspectiva, así como el detallado estudio de la naturaleza enmarca la atmósfera rosada con que dio una visión romántica del Valle México.

Desde su infancia a Frida le fue transmitida esta admiración europea por la riqueza cultural de nuestro país a través de su padre Guillermo Kahlo, quien decidió viajar a este México al inspirarse en la narraciones de Humboldt sobre las características extraordinarias de esta nación, además de que posteriormente a Guillermo Kahlo le fue encargado un levantamiento fotográfico de los inmuebles eclesiásticos nacionales que le permitió viajar a través de los estados de Jalisco, Guanajuato, México, Morelos, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Tlaxcala.

7. José María Velasco, <i>El valle de México</i>, 1877, óleo sobre lienzo,<br />
160 x 228.5 cm. Museo Nacional de Arte (MUNAL), ciudad de México.
7. José María Velasco, El valle de México, 1877, óleo sobre lienzo,
160 x 228.5 cm. Museo Nacional de Arte (MUNAL), ciudad de México.
8. Eugenio Landesio, <i>El valle de México</i>, 1870, óleo sobre lienzo,<br />
100 x 100 cm. MUNAL.
8. Eugenio Landesio, El valle de México, 1870, óleo sobre lienzo,
100 x 100 cm. MUNAL.

9. Frida Kahlo, <i>Retrato de mi padre</i>, 1951, óleo sobre Masonite, 60.5 x 46.5 cm. Museo Frida Kahlo, ciudad de México.
9. Frida Kahlo, Retrato de mi padre, 1951, óleo sobre Masonite, 60.5 x 46.5 cm. Museo Frida Kahlo, ciudad de México.

10. Frida Kahlo, <i>Mis Abuelos, Mis Padres y Yo</i>,<BR>1936, detalle de los abuelos maternos.
10. Frida Kahlo, Mis Abuelos, Mis Padres y Yo,
1936, detalle de los abuelos maternos.

Frida dejó marcado este lado europeo en la parte izquierda del cuadro, donde aparecen sus abuelos paternos por encima del mar en alusión a las tierras lejanas desde las que llegó su padre —al igual que otros tantos viajeros.

Entre las influencias europeas que se muestran en esta pintura, se encuentra la presencia de las nubes sobre las que se sitúan los parientes alemanes de Frida, la cual es una forma de representación originada en el Renacimiento para aludir a la manifestación de personajes celestiales, como es el caso del Cristo que imparte su bendición a Julián en un fresco de Andrea del Castagno.

Junto al dibujo de su hogar, Frida pintó una casa de campesinos que representa a Coyoacán, lo que responde a una preocupación por su vínculo con lo popular, ya que elaboró una obra de estilo simple, muy ligado a las creaciones “del pueblo” como los exvotos.

Frida Kahlo fue autodidacta, lo que la llevó a una modalidad expresiva sencilla, además de que por algunas de sus primeras acuarelas de 1925 como Échate l´otra –donde también retrató al entonces pueblo de Coyoacán– es muy factible que haya conocido el planteamiento didáctico de Adolfo Best Maugard, un sistema dibujístico que aspiraba a recuperar la verdadera tradición del arte popular por medio de una simplicidad en la que se mezcla la ingenuidad de los múltiples detalles y el ambiente provinciano. [10]

11. Andrea del Castagno, <i>San Julián y el redentor</i>,<BR> detalle,ca. 1453, fresco. Basílica de la Santísima<BR> Annunziata, Florencia, Italia.
11. Andrea del Castagno, San Julián y el redentor,
detalle, ca. 1453, fresco. Basílica de la Santísima
Annunziata, Florencia, Italia.

El cuadro Mis Abuelos, Mis Padres y Yo nos permite observar las diversas referencias que poseía la artista y que acentúan su identidad mestiza, ya que en las pinturas de Frida, literalmente, se enlazan imágenes y estilos de tiempos y lugares diversos.

El listón con que Frida se relaciona en esta pintura es una constante en su obra como vínculo con personajes u objetos con los que guardaba conexión, ejemplo de ello Autorretrato con changuito (1945) en el cual el listón enrollado en un clavo se desliza por todo el cuadro y conecta la imagen de Kahlo con sus mascotas, un mono y un perro xoloitzcuintle –raza originaria de México–, además de un ídolo precolombino.

Incluso en algunos óleos, los listones rojos se tornan en venas que señalan el arraigo tan profundo que Frida guardaba con algunos seres, tal es el caso de Hospital Henry Ford (1932) en donde hilos de sangre que surgen del cuerpo de Kahlo se conectan con símbolos, como un feto, referente al aborto que Frida sufrió en Detroit; de igual forma en Las dos Fridas (1939) un sistema circulatorio conecta a la Frida europea –educada por su padre– con la Frida mexicana –surgida a partir de su relación con Rivera.



12. Frida Kahlo, collage de la pinturas: a. <i>Autorretrato con Changuito</i>, 1945. Museo Dolores Olmedo, ciudad de México; b. <i>Mis Abuelos, Mis Padres y Yo</i>, 1936, detalle, MoMA, Nueva York<i>; </i>c. <i>Las dos Fridas</i>, 1939, Museo de Arte Moderno (MAM), ciudad de México.
12. Frida Kahlo, collage de la pinturas: a. Autorretrato con Changuito, 1945. Museo Dolores Olmedo, ciudad de México; b. Mis Abuelos, Mis Padres y Yo, 1936, detalle, MoMA, Nueva York. c. Las dos Fridas, 1939, Museo de Arte Moderno (MAM), ciudad de México.

En la genealogía de 1936 esta vena‐listón también aparece a través del cordón umbilical que une un feto con el cuerpo de Matilde Calderón. La interpretación puede orillarnos a pensar en Frida antes de su nacimiento como fase intermedia de un ciclo que comienza con la fertilización que se ve debajo y culmina con la niña Frida dentro de la casa de Coyoacán, sin embargo, la imagen del feto también puede remitirnos a su hermana Cristina quién nació tan sólo 11 meses después de Frida o a su hermana Matilde concebida poco antes de la boda de sus padres. [11]

13. Frida Kahlo, <i>Mi Familia</i>, 1949-1951, óleo sobre Masonite, 41 x 59 cm. Museo Frida Kahlo, ciudad de México.
13. Frida Kahlo, Mi Familia, 1949-1951, óleo sobre Masonite, 41 x 59 cm. Museo Frida Kahlo, ciudad de México.

De hecho la presencia de sus hermanas quedó manifiesta cuando Frida retomó el tema del árbol genealógico en 1949 con la obra Mi familia, una composición similar a Mis Abuelos, Mis Padres y Yo (1936) donde incluyó al resto de sus parientes como sus hermanas Matilde y Adriana quienes aparecen del lado derecho del cuadro.

Durante los primeros años de la década de los 50´s, Frida trabajó esta pintura mientras estuvo internada en el Hospital Inglés hasta la muerte de su hermana Matilde, suceso que la motivó a dejarla interrumpida como lo muestran un trío de rostros inacabados junto a Cristina, la hija menor del matrimonio Kahlo Calderón, que se sitúa próxima a Frida.

Las imágenes sin terminar pueden aludir ya sea a las medias hermanas de Frida, las hijas de Guillermo Kahlo y María Cardeña, es decir María Luisa y Margarita, las cuales fueron enviadas a un orfanato u otra posible explicación es que los rostros inacabados correspondan a los hijos de Cristina, Isolda y Antonio Pinedo Kahlo, los cuales Frida ya había incluido en La mesa herida (1939), cuadro por cierto desaparecido. [12]

14. Frida Kahlo, <i>Raíces</i>, 1943, óleo sobre metal, 30.5 x 49.9 cm. Colección particular.
14. Frida Kahlo, Raíces, 1943, óleo sobre metal, 30.5 x 49.9 cm. Colección particular.

Lo que es incuestionable es el papel de la mexicanidad en el grueso de la obra de Frida Kahlo, como una construcción cultural ligada a la historia del territorio y el pueblo, pues tanto en la obra plástica como en la propia sangre de Frida fluye su identidad mestiza cimentada en las diversas Raíces que conforman su mexicanidad. Con su obra, Frida Kahlo pasó a formar parte de los personajes del imaginario colectivo en el que se inserta y actualiza el mestizaje, como estructura fundacional de la identidad nacional.


Bibliografía


  • Conde, Teresa del. Frida Kahlo. La pintora y el mito, México, Plaza y Janés, 2004.
  • Florescano, Enrique, Antonio Rubial et. al. Espejo mexicano, México, CONACULTA, FCE y Fundación Miguel Alemán, 2002.
  • Fuentes Carlos, James Oles et. al. Frida Kahlo 1907-2007, México: INBA, RM y Banco de México, 2007.
  • Herrera, Hayden. FRIDA: una biografía de Frida Kahlo, México: Diana, 1985.
  • ______________. Frida Kahlo las pinturas, México, Diana, 1994.
  • Lozano, Luis-Martín. Frida, México: Landucci, 2007.
  • Tibol, Raquel. Frida una vida abierta, México: Editorial Oasis, 1985.
  • Zamora, Martha. FRIDA el pincel de la angustia, México: La Herradura, 1986.

NOTAS


[1] Declaración reproducida en Raquel Tibol, Frida una vida abierta (México: Editorial Oasis, 1985), 75.

[2] Hayden Herrera, FRIDA: una biografía de Frida Kahlo (México: Diana, 1985), p. 18.

[3] James Oles, “Pancho Villa y Adelita”, Frida Kahlo 1907-2007 (México: INBA, RM y Banco de México, 2007), 71.

[4] Hayden Herrera, Frida Kahlo las pinturas (México, Diana, 1994), lámina 1.

[5] Antonio Rubial, “Nueva España: Imágenes de una identidad unificada”, Espejo mexicano (México, CONACULTA, FCE y Fundación Miguel Alemán, 2002),106.

[6] Efraín Castro Morales, “Los cuadros de casta de la Nueva España” en El género en Historia [en línea] Dirección URL: http://americas.sas.ac.uk/publications/docs/genero_segunda4_Castro.pdf  [Consulta 1 de septiembre de 2010].

[7] Actualmente nombrada como Francisco I. Madero, una de las principales calles de la vida cultura de la ciudad de México.

[8] Martha Zamora, FRIDA el pincel de la angustia (México: La Herradura, 1986), 8-9.

[9] Rafael Barajas, “Retrato de un siglo”, Espejo mexicano (México, CONACULTA, FCE y Fundación Miguel Alemán, 2002), 136-139.

[10] Luis-Martín Lozano, “Frida Kahlo. Una relectura para conocer el universo de la pintora”, Frida (México: Landucci, 2007), 24.

[11] Martha Zamora, FRIDA el pincel de la angustia (México: La Herradura, 1986), 190.

[12] La duda estaría en la referencia al tercer rostro que quizá alude a un hermano de Frida que falleció antes de que ella naciera, el cual ha sido citado por autores como Raquel Tibol o Teresa del Conde.

1 Comentario

  • […] Atada a México: Frida Kahlo y sus lazos con la plástica nacional […]

    Responder
  • Deja tu comentario