abcabcabc All in all it’s just another brick in the wall | AUGUR ◆ Estudios Visuales
Roger Waters: Trump eres un pendejo
Opinión 0

All in all it’s just another brick in the wall

Por: José Alberto Alavez Castellanos.

Sin lugar a dudas, las recientes tres presentaciones de Roger Waters en la CDMX (dos en el Foro Sol y otra más inusitada, en el Zócalo) constituyeron lo más trascendente dentro de la escena cultural mexicana del 2016, no sólo por los cientos de miles de personas que presenciaron los conciertos, sino también, porque las actuaciones del bajista, vocalista y miembro fundador de Pink Floyd, llamaron la atención tanto de adeptos, como de legos en su música, en gran medida, gracias al talante político y de denuncia con el que Waters ensalzó sus conciertos, ya fuera mediante textos y otros materiales “audiovisuales” o a través de la lectura de breves “discursos” a sus audiencias.

Es indiscutible el aporte de Roger Waters y Pink Floyd al universo de la música pop (¿rock?) de la segunda mitad de siglo XX. Waters y compañía fueron artífices de algunos de los álbumes más interesantes –en forma y fondo- entre las top charts de poco más de tres décadas; aunado a ello, revolucionaron el concepto del espectáculo musical en vivo, con conciertos masivos acompañados de una elaboradísima maquinaria de estímulos audiovisuales y performáticos, dentro de la cual, la interpretación de los músicos dejaba de ser el eje rector, para convertirse en uno de los engranajes –todos ellos indispensables- de la experiencia live de Pink Floyd –o de cualquiera de alguno de sus ex integrantes.

Lo que sí es discutible, es la congruencia y coherencia dentro del planteamiento crítico político de Roger Waters en sus conciertos en México. Resulta siempre fascinante la facilidad con la que un personaje –en este caso Waters- puede ganarse la simpatía de miles (¿millones?) de mexicanos con el repudio hacia quienes hoy día son los chivos expiatorios del fracaso nacional: el presidente Peña Nieto y, más recientemente, Donald Trump. Por supuesto, el músico británico, como cualquier otra figura pública dentro del “ecúmene-liberal-occidental-moderno”, puede decir lo que le plazca a sabiendas de que, ante el más mínimo indicio de censura o cuestionamiento, sus argumentos en vez de verse reprimidos y eliminados, se verían exaltados y potencializados. No obstante, conviene hacer una reflexión crítica en torno a lo que se dijo, cómo se dijo y en dónde se dijo, con el afán no de poner en tela de juicio a Roger Waters como músico pop, sino como líder de opinión.

¿Qué es un concierto de rock? ¿Qué es un rockstar?

Desde hace varias décadas, el componente contracultural y subversivo del rock ha quedado supeditado. La industria musical opera con los mismos vicios y excesos que cualquier otra industria y enajena a sus consumidores como cualquier otro producto exitoso dentro del capitalismo ¿Resulta un acto de rebeldía pagar entre $300 y $3,500 pesos por disfrutar de una experiencia musical (de “fácil comprensión”, por cierto) dentro de un ambiente perfectamente controlado? La gratuidad de algunos conciertos (justo como el de Waters en el Zócalo, el pasado 1 de octubre), no exime a sus asistentes de su participación como consumidores enajenados, ya que el tiempo dedicado al evento, así como el posible conocimiento y goce previo de las creaciones musicales del artista, indican no sólo la sobreabundancia de tiempo libre (de ocio), sino también, exhiben la construcción de cierto bagaje cultural musical a partir del consumo deliberado de productos relacionados con el artista en cuestión.

¿Y qué es un rockstar? El rockstar es la personificación de los anhelos de libertad e individualidad de sus audiencias, es ese personaje que encarna la actitud del rock ‘n’ roll yendo en contrapelo del establishment, volviéndose así, una suerte de “placebo-vuelto-carne” que hace más soportable las insoportables condiciones de la vida moderna para aquellos que, bajo el yugo de sus circunstancias, les es imposible rebelarse. Dicho esto ¿Roger Waters rebate al establishment cuando cobra más de 2.5 millones de dólares de presentación? ¿Disminuye el impacto ambiental con presentaciones que demandan un consumo energético brutal? ¿Incita a la cavilación sesuda mediante la proyección de frases “contestatarias” elementales y poco interesantes como “Trump eres un pendejo”?…

La letra de la consabida canción “Money”, del álbum Dark Side of the Moon (1973), enuncia: “Money, it’s a crime, share it fairly but don’t take a slice of my pie.” Sin duda, la frase podría quedarle como anillo al dedo al fascistoide magnate presidenciable, pero tampoco está del todo alejada del estilo de vida de Waters, tan discordante de lo que discursa, pero tan convincente para quien lo escucha.

Banksy, <i>Festival</i> (2006)
Banksy, Festival (2006)


ENCORE

Sócrates.- Así, pues, se podrá complacer a una muchedumbre de almas reunidas sin preocuparse de lo que les es más ventajoso.

Callicles.- Así me lo imagino.

Sócrates.- ¿Podrías decirme qué profesiones son las que producen este efecto?, o, mejor aún, si lo prefieres, te interrogaré, y a medida que te parezca que una profesión es de esta clase dirás sí, y si te parece que no, dirás que no. Comencemos por la profesión de flautista. ¿No te parece, Callicles, que visa nada más que a preocuparnos un placer y que de lo demás no se preocupa?

Callicles.- Eso me parece.

Sócrates.- ¿Y no juzgas lo mismo de todas las profesiones parecidas, como la de tocar la lira en los juegos públicos?

Callicles.- Sí.

Sócrates.- ¿Y no dirás lo mismo de los ejercicios de los coros y de las composiciones ditirámbicas? ¿Crees que Kinesias, hijo de Meles, se preocupa de que sus cantos sirvan para que se vuelvan mejores los que los escuchan y que tiene otras miras que no sean las de agradar a la masa de los espectadores?

Callicles.- Lo que me dices de Kinesias es evidente.

Sócrates.- ¿Y su padre Meles? ¿Te imaginas que cuando canta acompañándose de la lira piensa en el bien? Y ni siquiera en lo agradable, porque con su canto desagrada a los oyentes. Examina bien. ¿No te parece que todo canto con acompañamiento de lira y toda composición ditirámbica no han sido inventados más que en vista del placer?

Callicles.- Sí.

Sócrates.- Y la tragedia, este poema imponente y admirable, ¿a qué aspira? ¿No te parece que todos sus esfuerzos no tienden más que al único objeto de placer al espectador? Cuando se presenta algo agradable y gracioso, pero malo al mismo tiempo, ¿se entretiene en suprimirlo y en declamar y canta lo que es agradable, pero útil, encuentren o no placer en ello los espectadores? De estas dos disposiciones, ¿cuál es a tu parecer la de la tragedia?

Callicles.- Es claro, Sócrates, que se inclina más del lado del placer y del agrado de los espectadores.

Gorgias o de la retórica de Platón


You Might Also Like

Sin comentarios

Deja tu comentario